domingo, 5 de abril de 2009

Por qué Néstor Kirchner y más Peronismo combativo

A casi 6 años de la partida del que se ha dado a llamar el proyecto nacional y popular, el cual gozaba en sus primeros años de gestación, su plenitud, no tanto por lo que significa para la mayoría de nuestro pueblo, sino que la oposición al mismo carecía de todas luces, como hoy lo sigue haciendo, al presente posee poca salud.
Nos parece prudente hacer un pequeño y no menos precario análisis de porque a este, lo aqueja un síntomas de fatiga y como no también desgarramientos que provoca una sangría epidérmica que lo pueden llevar al desmayo y a la perdida de la razón.
No hace mucho decía el chacho Álvarez, si ponemos a leer jauretche, nosotros agregamos, escalabrini, ortega peña, haraldo conti, y otros compañeros, perderemos la clase media (sic), como si historialmente nos hubiera acompañado o hubiera establecido un puente con los sectores mas populares, al contrario, siempre estuvo lo bastante alejada como conjunto, a lo que son los intereses más básicos del campo popular.
La realidad que es la única verdad, nos demuestra que sin leer a los compañeros antes citados la clase media se encuentra situada en la antípoda de lo que dice representar el proyecto de Néstor Kirchner.
Cabe agregar que ni siquiera nuestros compañeros más humildes han tenido la posibilidad de conocer sus enseñanzas , que opinaban COOKE, RODOLFO WALS, ORTEGA PEÑA, lo cual los seguimos citando en mesa de café, los desempolvamos cuando queremos sacar chapa de nuestros muertos, pero los olvidamos, en nuestros barrios ,en nuestra militancia.
Tenemos que aprender y enseñar Peronismo como movimiento vivo desde sus contradicciones, para clarificarnos si la llegada de este, fue un modo de insuflar justicia distributiva o ser una estructura burocrática que maquilla el sistema, pero, en su esencia es más de lo mismo con una dosis de analgésico, para hacer mas llevadera nuestra pobreza, nuestra miseria.
No lo hace vivo al peronismo como movimiento, que hoy lo conduzcan personas con un objetivo nacional y popular, y mañana lo asalte la derecha más conservadora y reaccionaria, todo lo contrario aquí el peronismo como acto y potencia revolucionaria, estará muerto, si lo entendemos como fuerza que nació de la patria sumergida y que quiere sublevar el orden, cuando el orden es el de la patria chica, el de la dependencia.
El peronismo como movimiento vivo debe contener la discusión permanente de sus bases, siempre claro está, que antes nos demos un debate con toda nuestra gente, que hacemos de este gigante, y que de allí surjan los dirigentes, lo mejor de nosotros, y que no serán otros, que aquellos que por su forma de vida y su cercanía, lleve nuestra voz a la nación toda.
Porque Néstor Kirchner, porque este hombre posibilito y posibilita, la oportunidad de darnos la discusión, de que modelo de sociedad queremos, UNA PARA POCOS , donde, “la paz y el orden “estén asegurado y la gran mayoría quede excluida, y su única esperanza sea de morirse de una sobredosis. O UNA QUE NOS CONTENGA A TODOS, brindándonos posibilidades reales de vivir dignamente.
Porque Néstor Kirchner, porque este también posibilita, el rol que debe jugar el peronismo como fuerza, que no es otra, para nosotros, que una fuerza combativa que nos coloque en la vera de una vida deseosa de ser vivida, con justicia social y libertad.
CON EL PERONISMO COMBATIVO Y NESTOR KIRCHNER HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.
Alberto Reyna

martes, 4 de noviembre de 2008

ENTONCES, PENSÉ: NUNCA HE VISTO UN HOMBRE MÁS VIVO QUE ÉSTE

No era lejos. En menos de cinco minutos estábamos allí. Antonio, a toda vista urgido, abrió la puerta y se bajo con la renoleta todavía en movimiento. Giró levemente, me miro y me hizo un vago gesto con su mano derecha. Y dijo “te veo adentro”. La renoleta se detuvo y yo también bajé. Un compañero me dijo “seguime”. Y así entré en la casa de los mecánicos. Así entré en la casa de la calle 27 de abril. Todo tenía para mí el esplendor de lo inesperado, de lo nuevo. El corazón me latía con mucha fuerza, sus golpes eran incesantes. Abruptamente pensé: son los de un timbal que anuncia grandes sucesos. Allí, en esa casa, en la casa de los mecánicos, en la casa de la calle 27 de abril, estaba Rene Rufino Salamanca. Y con él, que duda podía caber, estaba John William Cooke. Allí estaba la historia. Entré.
Cuando por fin encontré un lugar en la mesa advertí que me hallaba lejos de Salamanca, lejos de Cooke. No obstante, podía, con algún esfuerzo, escucharlos. Los compañeros habían traído vino de damajuana y empanadas. Cooke comía y hablaba a la vez. Y las dos cosas abundantemente. Pasaba con él eso que pasa con los gordos; se los ve más gordos cuando comen. Pero la gordura de Cooke no era la de cualquier gordo. Era la de Cooke. Quiero decir; simbolizaba todo cuanto había en él de exuberante, de desmesurado. Lo engordaban sus ideas, sus convicciones incontenibles, sus pasiones. Ahora, un hilo de aceite denso, amarillento, se deslizaba desde sus labios hasta perderse entre su barba. Entonces, recuerdo, pensé; nunca he visto a un hombre más vivo que éste.
Algunas frases me llegaban, no todas, pero, creo, las suficientes. Salamanca le decía gordo a Cooke, como le decían sus amigos y también como, entre ellos, le decían los militantes. Cooke le decía Salamanca a Salamanca, no le decía Rene ni Rufino, le decía Salamanca. Y, con frecuencia, los dos se decían compañeros. Sin embargo, pese a que Salamanca le decía gordo a Cooke y pese a que Cooke le decía Salamanca a Salamanca, era Cooke quien más hablaba, era Cooke quien bajaba línea, era Cooke quien parecía tratar, digamos, paternalmente a Salamanca. Y no era casual; Cooke tenía una basta historia a sus espaldas. Había sido diputado bajo el gobierno de Perón, había sido interventor del partido justicialista en el tórrido mes de junio de 1955, cuando el gobierno peronista era despedazado por la reacción oligarquía, había sido representante de Perón durante los primeros años de exilio del general, había tramado el pacto Perón – Frondizi, había estado en cuba, con Fidel, había sido amigo del che, y ahora estaba aquí, en la calle 27 de abril, en la casa de los mecánico, y hablaba con Rene Rufino Salamanca, y comía empanadas, se bebía ese vino oscuro de damajuana, y exudaba vida.
Y entonces Salamanca, como si anunciara la más meditada de sus frases, el más hondo de sus cuestionamientos, le sirvió a Cooke un abundoso vaso de vino, tan abundoso que dejó vacía la damajuana, y que hizo de esta damajuana vacía un símbolo; el de una conversación que llega a sus instantes culminantes, finales, que agota sus alcohol, que extrema, su fuego consumiéndolo, su fuego. “Mira gordo”, dijo Salamanca, “el problema es éste; los obreros son peronistas, pero el peronismo no es obrero”. Luego de lo cual, es decir una vez oída esta frase, Cooke se llevó a los labios el abundoso vaso de vino que Salamanca le había servido y se lo bebió hasta más allá de la mitad. El silencio, según suele decirse, podía cortarse de un tajo, allí, en la casa de los mecánicos, en la calle 27 de abril, tanta era nuestra expectación. Cooke apoyó con fuerza el vaso de vino sobre la amplia mesa y le echó una mirada rápida al flaco Marimón, como si dijera; “¿durante cuánto tiempo te pensaste esta frase pibe?”. Y por fin dijo, mirándolo a Salamanca dijo; “si el peronismo fuera obrero como los obreros son peronistas, la revolución la haríamos mañana mismo.” “Y si, claro”; dijo Salamanca. Y apoyo un codo sobre la mesa y también apoyó su rostro sobre su mano derecha. Así, se acaricio reflexivamente una barba hirsuta que le había crecido durante el día. Entonces dijo; “tenemos que conducir a la clase obrera al encuentro con su propia ideología, compañero. Que no es el peronismo”. “Estas equivocado” dijo Cooke con una convicción casi tangible.”Eso es ponerse afuera de los obreros. Eso es hacer vanguardismo ideológico, Salamanca. Recordá que decía El barbeta Lenin; hay que partir del estado de conciencia de las masas.
“La identidad política de los obreros argentinos es el peronismo y no estar ahí es estar afuera”. “Bueno, compañero”, dijo Salamanca, “entonces nosotros estamos afuera. Afuera del peronismo y sobre todo afuera de la conducción de Perón”. Cooke sonrió entre alegre y sarcástico. Agarró el vaso de vino, que ya no era abundoso, pues según he dicho, se lo había bebido hasta más allá de la mitad, se lo llevo a los labios y ahora se lo bebió hasta la última gota. Otra vez lo apoyo con fuerza sobre la mesa y dijo; “No hay caso entre ustedes y Perón “eh” como les jode, che, “Bonapartista, Nacionalista burgués. O si no, lo peor Fascista. Si ya sé. Vos no le decís fascista, Salamanca. Sos más sutil que eso”, lo señalo al flaco Marimón y añadió: tu asesor también, lo de fascista se lo dejan a la derecha. Al diario de los Mitre. Ustedes son diferentes no dicen fascista. Pero dicen lo que ya dije. Distintas formas de decir la misma cosa, Salamanca. Que Perón no representa los verdaderos intereses de la clase obrera. Que la clase obrera argentina tiene un líder y una ideología burguesa. “Bueno, mirá, escúchame bien”. Entonces Cooke dijo; “Me cago en Perón, Salamanca”. Agarro de nuevo su vaso, lo golpeo contra la mesa dos o tres veces y dijo; más vino aquí, miro fijamente a Salamanca y dijo, “No se si he sido claro, compañero”. Salamanca se adueñó de la damajuana y se sirvió vino. No bebió, pero lanzo una risa inesperada y sonora, todos reímos con él. Salamanca dijo; “nosotros también gordo, nos cagamos en Perón”. Y luego, cuando se hubieron sosegados nuestras risas, añadió, “parece que estamos más de acuerdo de lo que creíamos”, lo cual no fue aceptado por Cooke, ya que dijo; “No compañero. No estamos de acuerdo. Porque ustedes se cagan en Perón de una manera y yo y los peronistas como yo de otra. Porque, para ustedes compañeros cagarse en Perón es quedarse afuera. Afuera de Perón y de la identidad política del proletariado. Mientras que para nosotros, cagarnos en Perón, es rechazar la obsecuencia y la adulonería de los burócratas del peronismo. Para nosotros, Salamanca, para mí y los peronistas revolucionarios, cagarnos en Perón es crearles hechos políticos a Perón, aun al margen de su voluntad o del que sea su propio proyecto. Para nosotros, Salamanca, para mí y para los peronistas como yo, para los peronistas revolucionarios, cagarnos en Perón es creer y saber que el peronismo es más que Perón. Y cuando Cooke hubo dicho esto, el silencio, allí, en la casa de los mecánicos, otra vez, podía cortarse de un tajo. Y entonces Salamanca tajeó el silencio porque dijo; “Mira, gordo, aunque vos te cagues en Perón de una manera y nosotros de otra, yo sé que estamos en la misma trinchera”. Hizo una breve pausa y añadió; “En el mismo lado de la lucha, compañero”. Entonces alguien tajeó definitivamente el silencio y gritó; ¡viva el compañero Cooke! Y otro gritó ¡viva el peronismo revolucionario! El negro Rufino que no era salamanca, se trepo a una silla, elevo su brazo, cerro su puño, lo hizo girar vertiginosamente y con toda su alma gritó ¡viva Perón, carajo!

Extracto de la novela “la astucia de la razón” de JOSE PABLO FEINMANN

lunes, 6 de octubre de 2008

LOS DUEÑOS Y LOS GERENTES

La renovación total de la vida política argentina es una necesidad nacional y un reclamo colectivo. Estamos en el marasmo del viejo sistema de renta y financiero, que se pudre de a poco, y cada día vemos un nuevo signo de su descomposición. Querellas pequeñas, saltimbanquis que legislan, decretan y juzgan; asuntos del estado convertidos en negocio. Frente a esta epidemia apareció un reclamo obvio, que se vayan todos, que se evapore el personal político. Sin embargo, el saludable reemplazo de los grupos políticos dominantes no es suficiente; se enfrenta también y sobre todo, un problema de estructura. Porque si la estructura permanece, vendrán otros gerentes para hacer lo mismo. El “que se vayan todos” obedece a un principio de salud mental, no ver las mismas caras, pero adolece de una insuficiencia básica, porque los que se irían son los gerentes, no los dueños.
Distingamos, como ya lo señalamos, el país esta manejado por sus dueños; los bancos, las empresas privatizadas, los concesionarios de los servicios públicos, los que captan la renta de los recursos naturales, el fondo monetario internacional, Estados Unidos. Ellos son los que mandan. Los gerentes son los que deciden en los tres poderes formal-ejecutivo, legislativo, judicial- del estado maltrecho que tenemos, pero por definición obedecen a sus patrones.
Estos gerentes gobiernan sobre la base de la alienación de la independencia en el plano internacional y sólo son los ejecutores de la voluntad de los dueños. En cuanto a la soberanía popular, los partidos políticos grandes que deberían representarlas sólo son sobrevivientes estropeados de grandes frustraciones.
El discurso que limita el problema a la ética en término de personas; “pongamos gente honesta que todo mejora”. No es así, porque la corrupción no es el efecto perverso de un modelo, sino la instancia política necesaria para su reproducción en el tiempo. No se trata de poner gerentes éticos al frente del saqueo, sino de echar a los dueños. La corrupción grande es la de los dueños, los gerentes en complicidad, hicieron lo suyo, pero el pillaje mayor esta en los negocios de los dueños.
¿Cómo sacarles el poder a los dueños de la argentina? Primero, no hay que permitir que continúen con el vaciamiento; segundo, recuperar para la nación todo lo que se pueda; y tercero, echarlos. Todo ello con la ley en la mano lo que supone el Poder político necesario para aplicarla.

Alfredo Eric y Eric Calcagno “derrumbe neoliberal y proyecto nacional”

Integración cultural y globalización

Bien sabemos hoy que el estado ha dejado de ser soberano, sobre todo en el mundo llamado periférico. Y no tanto ya por imposiciones de otros estados, sino por las corporaciones transnacionales que operan en su territorio y los organismos internacionales de crédito, con los que ha contraído agobiantes compromisos. Es tan alto su grado de dependencia, que esta prácticamente incapacitado para atender en forma prioritaria los intereses más legítimos y las necesidades más urgentes de sus ciudadanos, lo que son cada vez más expoliados por un sistema de creciente perversidad, que excluye a las grandes mayorías de los mismos sueños de consumo y bienestar que tanto se propician por medio de la publicidad y otras vías. Ese viejo estado al que confiamos la salud, la educación, la cultura la seguridad social, y física de los ciudadanos, se ha convertido en un aparato casi inútil, hasta corrupto y asesino, que remata sin remordimiento de conciencia un patrimonio obtenido por el esfuerzo de varias generaciones y se endeuda de un modo inrresponsable,con tal de atraer o no sobresaltar a los temerosos capitales financieros que vuelan como golondrinas en primavera buscando un sitio donde anidar algunos meses, en vez de privilegiar a los pequeños productores que en países como argentina contratan alrededor del 90% de la mano de obra.
Hoy para cumplir malamente las funciones que le encomendó, el estado tiene que buscar auspicio, hasta los letreros que designan el nombre de las calles son colocados por las empresas multinacionales, las que pagan así con estos gestos humillantes, por lo ostensibles, las cuantiosas prebendas recibidas.
Dicho afán de cumplir a rajatabla con los crecientes compromisos con el exterior y de pagar el costo de los onerosos modelos y tecnología que se importan, nos ha sumido en una descivilización que se nos presenta no obstante como civilizatoria y racional, y que se ha convertido a los shopping center en las ágoras de la época, donde una clase política sin ideas ni causas reales juegan a tenerlas, mientras brinda, con el beneplácito de los “intelectuales” de la pantalla chica y el patrocinio de los grupos monopólicos, por el tan ansiado fin de la historia y de las utopías.
Por cierto, no empaña esta fiesta, la destrucción sistemática de las economías regionales, la creciente recesión que produce el ajuste perpetuo y la desocupación estructural, que sumerge en la mendicidad y el nihilismo a un considerable sector de la población. ¿Cómo hablarle de cultura y de futuro a quien se ve privado del derecho del trabajo y a tener con que alimentar a sus hijos?

ADOLFO COLOMBRES, América como civilización emergente

jueves, 2 de octubre de 2008

ME LLAMO JORGE CEDRÓN


Me llamo Jorge Cedrón, soy argentino, vivo de hacer cine. Nací en Mar del Plata, Argentina, en 1942. Milité en el gremio de la construcción en esa ciudad, y después en Buenos Aires.
Me calenté con el cine viendo las películas de la mejor época de Torre Nilsson, La casa del ángel (1957), Fin de fiesta (1960)... Cuando vivía en Mar del Plata me parecía que Torre Nilsson era una especie de Jesucristo."
(...)
"En el 63 me fui del país, estuve viajando por ahí y llegué a Brasil. En ese momento se estaba filmando muy bien y pude ver eso de cerca. Estaban Pereira Dos Santos, Pedro Andrade, Glauber Rocha, Ruy Guerra, un montón de los que después fueron grandes directores. En 1965 estaba de vuelta en Buenos Aires y no sé cómo perdí el tiempo hasta 1967 cuando hice mi segundo corto, El otro oficio, que en realidad fue un mediometraje."
(...)
"A mí me había llamado mucho la atención Operación Masacre, el libro de Rodolfo Walsh sobre los fusilamientos que liquidaron el levantamiento peronista de junio de 1956. Además de ser un testimonio excepcional y estar escrito con una gran elegancia, tenía que ver conmigo: a sus personajes los conocí desde muy chico, esas estaciones -Boulogne, Florida, toda esa zona- las conocí; por allí repartí sifones con un tío. Conocí el aspecto humano, conocí su modo de vida, siempre me interesó. Pero yo no conocía el aspecto político de esa gente y eso lo aprendí filmando la película. A ver si me explico. El propósito de hacer Operación Masacre fue, primero, entender yo mismo qué era el peronismo y luego entender en profundidad el significado del movimiento y de la lucha de clases. Aprendí mucho con la película. A veces me encontraba con paredes que no podía saltar, por falta de conocimiento. Pero esto fue un estímulo para aprender.
Empezamos a trabajar el libro con Rodolfo Walsh, conocí a los sobrevivientes de los fusilamientos dieciocho años después. Todo el grupo de actores y técnicos participó de la investigación previa. Esa tarea se convirtió, así, en la interpretación de un hecho político. Entre todos, incluso con los que no eran peronistas, llegamos a una conclusión general. Lo que en realidad había sucedido era, fundamentalmente, una lucha entre pobres y ricos. No es casual que los fusilados hayan sido obreros ni es casual que los hayan fusilado en un basural. Ahí lo que se planteó fue una zona muy álgida de la lucha de clases. Eso es claro, y a partir de ahí fuimos encontrando el hilo político de la película. Cuando la empezamos a hacer estaba la dictadura y a nadie se le ocurría que vendrían las elecciones, que Cámpora sería presidente, que volvería Perón. La hicimos en color y en 35 mm (con lo que me pagaron para hacer Por los senderos..) porque en ese momento pensé que sería un aporte para la película y porque nos daba la posibilidad de venderla fuera del país. Pero dentro, sólo pensábamos pasarla fuera de los circuitos comerciales. La idea era realizar un trabajo de base, que se logró plenamente, proyectándola en forma intensa en barrios y villas. Así la vieron cerca de sesenta mil personas y no cobramos un peso para nosotros. Por eso, el hecho de venderla afuera nos iba a permitir seguir filmando. Las escenas de los basurales se hicieron durante veinte noches, en los fondos de la quinta de unos amigos. Las armas, los uniformes, los carros de asalto los conseguí tomando whisky con el general Sánchez de Bustamante. Todo significó un trabajo arduo, en condiciones adversas, con todo lo que implica hacer un film a escondidas, reconstruir setenta escenarios, convocar a muchas personas. Trabajamos en cooperativa, nadie cobró nada. Para todos nosotros fue un trabajo político. Venían los canas y veían a los actores famosos, Norma Aleandro, Carlos Carella, Walter Vidarte, y para ellos era como" si uno se encontrara con Carlitos Gardel. Nos preguntaban: "¿Qué andan haciendo, muchachos?'. Y les decíamos: "Una película de publicidad...". Esos actores se han jugado, comprendieron que el laburo que hacen para vivir no sirve para iluminar el costado oscuro de la realidad."

Tomado de la entrevista publicada en: Me llamo Jorge Cedrón

Irene, Rosario, Santa Fe, Argentina
Estar atenta a lo que pasa en el mundo es parte de estar viva.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Haroldo Conti


Haroldo Conti nació en Chacabuco, Provincia de Buenos Aires el 25 de mayo de 1925. Fue maestro rural, actor, director teatral aficionado, seminarista, empresario de transportes, piloto civil, profesor de filosofía. Estuvo tambien vinculado a la actividad cinematográfica como guionista, y en calidad de tal trabajó en La muerte de Sebastián Arache, un film de Nicolas Sarquis. Su novela Alrededor de la jaula recibió en 1966 el premio del concurso hispanoamericano convocado por la Universidad de Veracruz, y fue más tarde llevada al cine por Sergio Renán con el nombre de Crecer de golpe . Recibió también el Premio de la Casa de las Américas por Mascaró, el cazador americano , el premio de la revista Life , Fabril Editora y el municipal de la Ciudad de Buenos Aires. Su obra narrativa, nutrida en sus tan disímiles experiencias, posee una rara densidad descriptiva que por momentos se torna casi lírica, y un manejo poco usual del mundo de los afectos simples, que elude todo sentimentalismo fácil. Fue secuestrado en 1976 por la dictadura militar y hasta el día de hoy permanece en la lista de desaparecidos.

CARTA DE HAROLDO CONTI A ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR

2 de enero de 1976

Roberto, hermano: Espero que esta carta llegue a tus manos en alguna forma y que algunos meses después llegue a las mías tu respuesta. Es increíble cómo la distancia nos separa. Este año que pasó casi no hemos tenido señales de vida de la Casa, salvo las formales. Yo sé que ustedes nos piensan más de una vez y esa idea nos sostiene. Nosotros los pensamos casi a diario y necesitamos repetirnos constantemente que Cuba está ahí, en nuestra misma América, y que hay una porción de tierra liberada y ahí están nuestros hermanos. Me dijo Marta que le dijo Gustavo Hernández, de la embajada, que según una carta de Beba yo daba por sentado que este año iba a La Habana. No sé de dónde salió eso pero juro que jamás se me cruzó por la cabeza. Para mí lo que decidan los compañeros está siempre bien porque se hace de acuerdo a los intereses de la Revolución. Así trabajamos aquí noche y día y esto nos salva del individualismo y las decisiones personales tan funestas a menudo. Por otra parte mi mayor alegría es que viaje a allí gente nueva para que eso se conozca cada vez más. Sé lo bien que le hace a los compañeros y ojalá que pudiesen ir todos. Muchos se lo merecen y lo necesitan más que yo, inclusive para salvar sus vidas. Quiero que esto quede claro. En cuanto a la situación aquí, las cosas marchan de mal en peor. Me acaba de informar muy confidencialmente [...] [un amigo] militar, que se espera un golpe sangriento para marzo. Inclusive los servicios de inteligencia calculan una cuota de 30 mil muertos. Esto coincide con las apreciacioncs de nuestros compañeros que evalúan la situación constantemente. Desde el punto de vista de la lucha revolucionaria el aumento de nuestras fuerzas es notable y la preparación magnífica. Ellos lo saben. Calculamos que los que van a sufrir el golpe serán los compañeros de superficie, los niveles medios que se mueven a dos aguas. Nosotros ya nos hemos mudado de casa, por imposición de los compañeros, pero eso no será suficiente. En este mismo momento las Fuerzas Armadas están haciendo un operativo rastrillo a pocas cuadras de aquí. Por otra parte nuestra casa, por lo amplia y desapercibida, sirve a menudo de refugio a compañeros que están con problemas. Ahora mismo habita aquí la hermana de un compañero que cayó los otros días en el ataque al Batallón 601 y hasta hace poco vivía uno de los muchachos del Libre Teatro Libre que huyó de Córdoba después de haber caído su departamento en un allanamiento que observó desde la calle, por suerte. Mi Sra, a pesar de su avanzado estado de gravidez, cumple una tarea agotadora de asistencia y atención por caídos y presos. Hay caídos a diario y esa gente necesita atención, mover a medio mundo para ubicarlos y luego que no los maten. Recién nos enteramos que una caída se salvará con 15 millones de pesos como coima y ayer tuvimos noticias de un compañero de Crisis que desapareció hace 15 días. Está vivo, aunque desecho. Bueno. Otra cosa, para no alargarme demasiado, hermano. Mascaró está prácticamente agotado. Tuvo gran éxito de lectores pero los diarios y revistas no hablan de él por razones políticas. Soy una especie de contagioso. Sé de algunos órganos donde hubo órdenes expresas de ignorarme. Es curioso recibir notas desde el exterior y no tener una sola en mi país. A propósito, me sería de utilidad recibir cuanto recorte haya de la Habana. Crisis reproduce lo que puede y se proyecta una campaña con ese material para la reedición en marzo. A propósito de Crisis, que se vende muy bien y es lo único que sobrevive, Federico Vogelius, su director propietario, piensa realizar para marzo una gira por latinoamérica. Naturalmente quisiera entrar en Cuba y establecer relaciones con la Casa para ediciones, etc. Si bien es un hombre rico, es progresista y ayuda mucho. Se puede contar con él ampliamente. No hace todo esto por dinero sino que le interesa apoyar toda actividad cultural. Me pide que vea si se puede arreglar su viaje a través de la Casa. Creo que importa. Para terminar. Sudamericana saca un libro con colaboraciones de todo el mundo (Cortázar, García Márquez, etc.) cuyos beneficios serán dedicados a los presos políticos. Se vería con agrado y me piden que te pida una colaboración tuya (poesía, relato, lo que sea) y de ser posible la de algún otro notable (Guillén, Carpentier, etc.).
Te abraza
Haroldo
Extraída del libro "Fervor de la Argentina" de Roberto Fernández Retamar. © 1993, Ediciones del Sol, Buenos Aires, Argentina

lunes, 29 de septiembre de 2008

LA UNIVERSIDAD POPULAR

La universidad, así como el país, funciona y se rige por un sistema político .la democracia burguesa le sirve al capitalismo dependiente y al imperialismo, como la falsa democracia de la universidad a su destrucción.
“La izquierda universitaria” parece estar conforme con tener en potencia, asegurada la repartija de dos o tres secretarias menores, de cuya actividad nadie se entera hasta la siguiente elección.
Por suerte en ninguno de los dos casos el sistema político de este sistema decadente logra contener la bronca, de los que lo enfrentamos, los trabajadores y los desocupados de todo el país tienen que cortar las rutas para poder sobrevivir, como los estudiantes luchar contra quien sea para poder estudiar.
Para esto los estudiantes deben dotarse de las herramientas políticas necesarias, como centros de estudiantes combativos, que no actúe como sucursal de un partido en la facultad, que se plantee como sus problemas principales, el estudiante y la nación que contiene a este, que trabaje para juntar a los que quieren luchar de verdad en defensa de la educación publica y por una universidad al servicio del pueblo. Cuando se dice universidad publica no se refiere al estado actual de la misma, si no de defenderla de los ataques de los grupos monopólicos ya sea de dinero como también de clase, que quieren convertirla en un supermercado del conocimiento con mano de obra barata y hecha a la medida de sus intereses, o aquellos que la usurpan como único reducto de poder. Pero a esta universidad publica hay que defenderla hoy, para poder revolucionarla mañana, porque una universidad al servicio del pueblo, solo, será posible en el marco de una revolución popular que destruya desde sus cimientos este criminal sistema explotador y sus planes funcionales de educación. Para ello es necesario mostrarle al pueblo que la universidad y el conocimiento pueden servirles, ya que nadie defiende algo que no conoce o no le sirve. Tenemos que replantearnos como superamos el mero asistencialismo alimentario, y como encontrar la trinchera que nos una al pueblo trabajador y hacer de su lucha, la nuestra, y saber reconocer que estamos ante un mismo enemigo, que es el mismo que nos quiere expulsar a nosotros y a ellos le coarta la posibilidad de acceder.
La unidad obrero –estudiantil no es solo pintar un cartelito en solidaridad con un conflicto gremial, es además poner nuestras dos arma fundamentales, la fuerza y el conocimiento al servicio de la lucha popular, que es nuestra lucha.