lunes, 13 de septiembre de 2010

El “peligro” populista

La democracia, eso se dice, es la forma de lo diverso, el ámbito formal y material por el que circulan, o deberían circular, las voces y los cuerpos de la pluralidad. La democracia, y en el interior de una sociedad que ha padecido los horrores del terrorismo de Estado esto es más grave y urgente, es mucho más que una cuestión formal o reducible a juegos jurídico-institucionales aunque sea, por supuesto, la base sin la cual la propia democracia se desvanece y, finalmente, se transforma en un nombre vacío. Pero, y eso lo hemos experimentado después de casi tres décadas de recuperación del estado de derecho, la democracia languidece allí donde queda cristalizada en su aspecto puramente formal dejando de lado algo que la acompaña desde los albores griegos y que denominamos “el litigio por la igualdad”, es decir, el conflicto que surge entre los incontables de la historia, los desposeídos de todos los bienes, y quienes, hablando de democracia, suelen quedarse con toda la riqueza socialmente producida. Democracia e igualdad se entraman asumiendo un vínculo siempre complejo, arduo y contradictorio.

Casi treinta años de recuperación del estado de derecho nos habilitan, qué duda cabe, para interrogar/nos por los alcances y los límites de nuestro tiempo democrático. Pensar que la democracia es algo natural e indiscutible es no sólo anquilosarla sino, más grave todavía, dejarla vacía de contenidos y exhausta ante su apropiación por aquellos que nunca creyeron en las virtudes de esa invención griega. Pero suponer, como también sostienen otros, que hay que separar prolijamente la forma del contenido, cuidando la calidad institucional, la circulación de los bienes simbólicos propios de la democracia mientras se ahondan las desigualdades y crece exponencialmente un orden económico que subvierte aquello que debería ser la base del sistema, esto es, la igualdad de derechos pero también de oportunidades, es condicionar, bajo retórica liberal y bien pensante, la invención democrática como el ámbito de reparación de las inequidades y las injusticias. Los progresistas de última generación, los que fueron amasados durante los años noventa, han aprendido a invisibilizar el litigio por la igualdad arrojándolo al tacho de los desperdicios o de los conceptos anacrónicos mientras se afanan por mitologizar la dimensión “institucional y legal” de la democracia. Para ellos la cuestión urgente de lo social y de la desigualdad lejos de ser la masa crítica de una genuina república democrática suele expresar los deslizamientos hacia el peligro populista, la habilitación de la demagogia y del clientelismo. Sin decirlo han hecho suya la matriz neoliberal que en las décadas finales del siglo pasado condicionó las democracias continentales amputándoles toda referencia a lo social y al conflicto como núcleos de la politicidad democrática.

En América latina, continente que conoció de manera apabullante las distintas prácticas dictatoriales, la época signada por la recuperación de la democracia, por el aparente logro de su estabilidad, no supuso el avance de la equidad ni de la justicia distributiva sino que, por el contrario, ofreció la peor de las realidades: entre los años ’80 y ’90 lo que creció exponencialmente fue la desigualdad y la concentración de la riqueza transformando al continente sudamericano en el más desigual del planeta. Deuda profunda y esencial de un sistema político, el democrático, que habilitó la mesa para que todos participaran del banquete pero que, a la hora de la invitación efectiva, dejo a las mayorías afuera.

Lo llamativo es que en el preciso momento histórico en que varios países de la región buscan acortar las distancias entre la dimensión formal de la democracia y las deudas sociales impagas hacia las grandes mayorías populares, se alzan las voces de alerta de los “defensores” del establishment, de los adoradores de la calidad institucional que vienen a denunciar el avance prodigioso de la bestia populista, la amenaza última y más grave por la que tendrá que atravesar nuestro continente en su camino hacia la “civilización”, momento en el que por fin alcanzaremos el estatuto de “países serios” y nos desprenderemos de nuestros dictadorzuelos tan emblemáticos, de esos que provienen de la saga de los Cárdenas, de los Perón, de los Vargas y de tantos otros exponentes del macondismo latinoamericano.

Poco o nada les importa la brutal brecha entre ricos y pobres, mucho menos les interesa cuestionar la lógica depredadora del capitalismo neoliberal, para ellos el gran peligro se relaciona con el retorno de los populismos. Sus enemigos irreconciliables llevan los nombres de Chávez, Néstor y Cristina Kirchner, Evo Morales, Correa, Lugo. Atrincherados en la ardiente defensa de las instituciones democráticas, campeones de la división de los poderes, adalides de la libertad de prensa siempre amenazada, fervorosos sostenedores del libre mercado, dirigen todas sus baterías contra quienes han venido a cuestionar la marcha de América latina hacia la “madurez democrática”. Para ellos la diversidad, el pluralismo y el consenso terminan cuando tienen que describir el “horror populista”. En ese momento su arsenal retórico se nutre de los vocablos más ultrajantes y soeces arrojando a diestra y siniestra palabras como “fascismo”, “totalitarismo”, “Estado terrorista”, “autoritarismo”, “censura”, etcétera. Sus descripciones de los gobiernos caracterizados como “populistas” son intercambiables con las que se podía hacer, en otro contexto histórico, con los regímenes del fascismo histórico. Más allá del abuso del lenguaje nos encontramos ante un brutal ejercicio antidemocrático, ante una virulencia canalla que pone en cuestión la propia legitimidad de aquellos que llegaron al gobierno respetando todas y cada una de las formas democráticas.

2. Lo que no deja de sorprender es que algunas voces de prestigiosos intelectuales, otrora identificados con perspectivas progresistas, se afanen con sistemática prolijidad en cuestionar por autoritario y hasta por totalitario (¡sic!) a un gobierno que, siendo legítimo y legal (porque llegó con un importante caudal de votos y porque siempre habilitó el juego de la autonomía de los poderes), ha buscado, con más aciertos y errores, modificar el modelo económico que desde 1976 profundizó la inequidad, la injusticia y la pobreza. Juan José Sebreli, liberal de escritorio que suele invisibilizar lo que ha significado el liberalismo a lo largo de nuestra historia, las terribles dosis de violencia que supo desencadenar y las retóricas del genocidio que desplegó desde el siglo XIX hasta alcanzar una de sus cotas más altas con el proyecto cívico-militar de la dictadura videlista, se desvive por establecer relaciones “inequívocas” entre el actual “demonio populista” y el peligro de un avance totalitario.

Para el bueno de Sebreli la interpretación que desde el kirchnerismo se hace de la historia nacional, el giro que provocó en un relato hegemonizado por los vencedores de siempre, se asemeja a lo hecho por el estalinismo, es decir, por el sistemático borramiento de la verdad histórica en nombre de los intereses ideologizados de un grupo ávido de poder. La pobreza argumentativa de Sebreli, su chatura conceptual, sería memorable si no viniera a expresar el sentido común de algunos sectores del establishment económico-mediático y el estado de ánimo interpretativo-prejuicioso de franjas de la clase media atiborradas de antiguo y nuevo gorilismo. Un cualunquismo del mediopelo que suele rodearse de venerables bibliografías para hacer pasar por inteligentes lo que no son más que vulgaridades atravesadas por el prejuicio y el racismo.

Algo equivalente, aunque yendo por otros caminos también trillados infatigablemente por los publicistas del establishment, viene propinando, desde las democráticas y populares páginas de La Nación, reiterada y concienzudamente, Beatriz Sarlo. Haciendo algunos malabarismos conceptuales, hundiendo el filo de su argumentación supuestamente refinada y erudita en algunos núcleos decisivos y laberínticos de nuestra historia reciente, suele culminar en lo que ya se ha transformado en un preconcepto irrevocable: todo, absolutamente todo lo que hacen los Kirchner tiene que ver con su insaciable sed de poder. Son los Nerón de la época, los enloquecidos portadores de un afán salvaje que, de la mano del oportunismo más desenfrenado e impune, los ha llevado por los desfiladeros del populismo y la demagogia, contaminando hasta envenenarla por completo a la saga de los derechos humanos. Su pragmatismo radical no conoce de límites ni de pudores, ellos sólo aspiran al poder.

En ese afán loco se apropiaron del relato de la historia transformándolo en vodevil circense durante las jornadas del Bicentenario, de la generación de los setenta, de la lucha de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, de las tradiciones latinoamericanistas, del “mesianismo montonero”, y de toda urdimbre ideológico-demencial que estuviera a mano para perpetuarlos en la Casa Rosada. Conflicto por la renta agraria, reestatización del sistema jubilatorio, creación compartida de la Unasur, derogación de las leyes de impunidad y reapertura de los juicios, saneamiento de la Corte Suprema de Justicia, desendeudamiento con el FMI, recuperación salarial, paritarias, ley de servicios audiovisuales, asignación universal, matrimonio civil igualitario, denuncia de los orígenes brutales del negocio llamado “Papel Prensa”, y sigue la lista, son, para tan ilustre intelectual, la suma de una colosal operación ficcional, el pleno ejercicio de la impostura (apenas Pino Solanas se le asemeja a la hora de enarbolar esa graciosa retórica a través de la cual nada de lo que sucede tiene que ver con el orden de la realidad y mucho menos con las intenciones desplegadas por un gobierno esencial y estructuralmente impostor). Llama la atención la vacuidad y la pobreza argumentativa, el amontonamiento de palabras y descripciones supuestamente históricas para sostener una idea repetida hasta la náusea por los escribas de la derecha neoliberal, esos mismos que escriben en el mismo diario pero que lo hacen sin subterfugios neoprogresistas ni alambicamientos conceptuales. Últimamente podrían resultar intercambiables las columnas de Mariano Grondona, de Beatriz Sarlo, de Juan José Sebreli y de Joaquín Morales Solá. Dicen, con estilos diferentes, prácticamente lo mismo.

Regresando, entonces, a lo señalado al comienzo de este artículo: para ellos, escribas de la República, la democracia está amenazada, sus instituciones han sido prostituidas y, más grave todavía, la memoria del país también está amenazada de irreparable insania, de esa que han sabido desplegar, con astucia envenenada, los Kirchner. En su peculiar concepción de la democracia estaríamos deslizándonos hacia el totalitarismo. Elisa Carrió suele decir lo mismo con menor refinamiento y mayor explosión apocalíptica: es el fascismo el que gobierna la República y la última trinchera que nos queda para defender la libertad lleva el nombre del señor Magnetto y del Grupo Clarín. Patético si no fuera parte del arsenal destituyente, de ese mismo arsenal que reduce la democracia a la defensa irrestricta de los intereses corporativos.

RICARDO FORSTER

Cuestión de estilo... monopólico

Para la vara de medir de Fontevecchia, prestada por Proust, Magnetto no puede ser tomado como alguien dañino al bien público ya que la conducta del CEO del Grupo Clarín no altera el prejuicio estético del director de Perfil.

El estilo es sólo un conglomerado de manifestaciones de la estética, la gestualidad y la cinética de la persona, pero nunca la persona. De manera que el Jorge Fontevecchia nos hace equivocar de la mano de Marcel Proust a la hora de colocar la lente sobre la persona pública de Héctor Magnetto, para repetir el error sobre la evaluación de Guillermo Moreno, también como persona pública. Quiero decir con esto que con la mirada puesta en el estilo no se mejoran ni desmejoran los actos que las personas ejercen: sólo se ofrece una oportunidad, a quien quiera ser injusto, para disimular su voluntad de injusticia. Así, para Fontevecchia, Moreno daña al país por una razón de estilo, mientras que Magnetto no puede ser tomado (en virtud de la vara de medir de Fontevecchia, prestada por Proust) como alguien dañino al bien público ya que la conducta del CEO del Grupo Clarín no altera el prejuicio estético del director de Perfil.

Repasemos: haber entorpecido la labor de la Justicia en la averiguación de la identidad de los hijos de Herrera de Noble, adoptados cuanto menos de manera irregular, es sólo un “error” salvado seguramente por esta cuestión del estilo. Desarrollar prácticas monopólicas, aprietes, acorralamientos de mercado y “aprovechar su posición dominante” nada más ni nada menos que en el “mercado” de la comunicación (que es la versión economicista de lo que los países democráticos llaman sistema mediático) no nos dice, según Fontevecchia, que Magnetto haya intentado controlar la opinión pública argentina, pretensión que se le arroga a nuestro gobierno con tanta abundancia de infundios como de falta de estilo. Haber sido señalado por Lidia Papaleo como la persona que más la atemorizaba –más aún que los propios dictadores– en la “negociación” bajo secuestro y tortura de Papel Prensa no convierte a Magnetto en un monstruo demoníaco para la mirada proustiana de Fontevecchia.

En cambio, Guillermo Moreno, por cuestiones supuestamente de estilo, de prejuicio estético –más que de juicio ético–, hace que el ejercicio de sus funciones públicas en defensa de los intereses de la Nación le parezca al dueño de Perfil una acción canallesca. Claro es que lo de Moreno, muy por el contrario, no es el resultado de ningún estilo, sino la reacción de repugnancia que le produce a cualquier persona honesta ver el manejo discrecional y abusivo que los gerentes de los grandes medios hacen nada más y nada menos que con la materia prima de la producción de diarios en el país, asunto que, por anormal y enojoso, debería escandalizar a quienes se sientan genuinos defensores de la libertad de prensa.

Los argentinos tenemos que tomar prueba de estas situaciones vergonzantes para saber diferenciar a los que defienden la libertad de prensa de los que defienden la libertad de “su prensa”, poniendo la ventaja de la empresa por encima del derecho ciudadano. En el episodio que tanto consterna a Fontevecchia –el “¡Acá no se vota!”–, Guillermo Moreno defendió para todos los argentinos el rol de la comisión fiscalizadora de la empresa Papel Prensa por parte del Estado que los representantes de Clarín y La Nación pretendían arrebatarle por encima del propio estatuto interno. El objetivo era el de clausurar para siempre la mirada pública sobre los manejos turbios de los directores privados de la empresa. Gracias a Moreno no lo lograron. Dirán como dicen que el secretario de Comercio es “polémico”, pero jamás han podido discutir con argumentos sólidos la acción del funcionario. Justamente, por no poder discutir los argumentos, intentan demonizar a la persona por esas cuestiones de estilo.

En todos los casos hablo, como se advierte, de las personas públicas, que es lo que importa, y que se descubren a fuerza de sólo atender a los actos públicos. Esos actos, que no se humanizan ni se deshumanizan apelando a la piedad ni a la simpatía, cobran peso especial en el juicio de la historia. La ancianidad de los represores apena, pero no por tener que enfrentar el castigo a sus años, sino por el hecho de que hayan llegado a ancianos eludiendo la acción de la Justicia. Sus atrocidades irreparables cometidas como actos públicos de la política del terror no se atemperan en el juicio por la propia naturaleza de sus delitos.

Dice el director de Perfil que sólo comparte con Clarín “la tensión de la competencia”, y a este solo declarar, declara compartir mucho más. Por ejemplo la convicción de que el espacio mediático es un lugar de disputa por ocupación y no un lugar de batalla por la prevalencia de las opiniones. Dicho de otro modo, un lugar en donde la lucha no es por sostener ideas sino por “concentrar” los mecanismos que sean capaces de imponer ideas, cualesquiera que sean, y aun distintas y opuestas según la ocasión. Es decir una lucha por controlar a la opinión pública. Y está claro entonces que a Fontevecchia y a Magnetto los une esa misma vocación: aun cuando puedan reconocerse diferencias de estilo se puede advertir este deseo de sustitución.

En 1991, en una reunión convocada por el rector de la Universidad de Belgrano, Avelino Porto, Magnetto adelantó el interés que movía al Grupo: disputarle la mediación a la política. Es la marca registrada del paradigma del monopolio, porque sin monopolio no hay posibilidad de triunfar en esa disputa. La idea tiñó a todos, y a toda una época, de una manera tan furibunda que muchos creen hoy, Fontevecchia entre ellos, que no hay vida después del monopolio.

El cambio de paradigma que trae la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es copernicano, y eso genera desconcierto, y el desconcierto provoca extrañas reacciones. Es cierto que Perfil sufrió el trato desventajoso de la empresa proveedora de papel de diario que maneja el Grupo, pero ante la transformación que se avecina en el sistema mediático con pluralidad y diversidad se le ocurre a Fontevecchia un marco mucho más peligroso.

“Los políticos lo quieren todo”, acaba de decir en una entrevista. En realidad se trata de la política recuperando el rol que le fuera arrebatado a fuerza de las presiones extorsivas de los constructores de prestigios. “Todo” en este caso es sólo aquello que perdieran a manos de los grupos con posiciones dominantes hegemónicas.

El resto es el periodismo genuino, honesto y democrático que estuvo a punto de desaparecer por la acción de los que pretenden condicionar a la opinión pública con prácticas concentradoras de empresas que atentan contra la libertad de expresión.

GABRIEL MARIOTTO

*Presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA). Es licenciado en Periodismo y en Comunicación Social. Desde junio de 2003, a comienzos del mandato de Néstor Kirchner, se desempeñó como subsecretario de la Secretaría de Medios de Comunicación de la Jefatura de Gabinete de Ministros. Fue reconfirmado en ese cargo por Cristina Fernández.

Apoyo a Magnetto

Esta persona está muy lejos de ser un santo. Muy lejos. Pero aun con todo lo que sus presiones me hicieron padecer, nunca me resultó el monstruo diabólico que pretende exhibir Guillermo Moreno.

Si el estilo es la persona, como decía Proust, este Magnetto de hoy no es la persona que yo conozco. El que yo conocí en los albores del menemismo valoraba a los demás por su capacidad de reserva (“ése come callado”, era su elogio), pagaba en los restaurantes en efectivo para no dejar registro de su paso, transitaba fuera del circuito (iba de vacaciones a San Luis en auto), era socialmente fóbico y trabajaba hasta medianoche.

(...) Algo cambió en su vida al inicio de esta última década: se separó, se puso a dieta (ravioles de espinaca era su muletilla) y se mudó a la exclusiva avenida Alvear, justo frente al Jockey Club. En 2002, cuando la economía del país explotó y todas las empresas de medios pasaron a ser insolventes, las penurias compartidas más su final aceptación de que nunca sería vendedor hicieron que retomáramos el contacto. Recuerdo un día que vino a almorzar a Editorial Perfil y me confesó: “Hace meses que casi no duermo”. Y otro, cuando me sorprendió con un llamado telefónico para “felicitarme” por algo que yo hacía y molestaba mucho a Julio Ramos. “Te envidio”, me dijo risueño.

Pero fue breve esa impasse: cuando poco después se descubre su cáncer de garganta, su director de Asuntos Institucionales, Jorge Rendo, pidió que no se publicara esa información. Se le explicó que si la vida del conductor de la mayor empresa de medios del país estaba en riesgo, no se podía ocultar una información de tanta importancia. Perfil difundió la noticia y aunque imagino que hoy Magnetto ya habrá comprendido lo utópico que resultaba su pretensión de que no trascendiese su enfermedad, desde entonces quedó severamente enemistado.

(...) El argumento kirchnerista sobre que los guantes de box y cascos que Moreno repartió durante la reunión eran un chiste, o que “finalmente nadie salió herido”, o que “se horrorizan por tan poco y no por las torturas que sufrieron los anteriores accionistas durante la dictadura”, son maniqueos, primitivos y salvajes. Eventuales crímenes mayores no justifican otros menores y las amenazas de violencia son una forma de violencia, más inadmisibles aún proviniendo de funcionarios del Estado. Si algunos de los accionistas de Papel Prensa hubieran cometido delitos, deberían ser los jueces y no una patota del Gobierno quienes los escarmentaran.

(...) Este no es el Magnetto que yo conocí, el que le asignaba al oscurantismo un carácter de sublime. Luce como alguien normal, con aciertos y errores (como lo fueron esa cena con el Peronismo Federal y Macri que tanto daño le hizo al anfitrión como a los invitados; o no haber promovido que se conociera el ADN de los hijos adoptivos de Ernestina de Noble antes de que el Gobierno lo convirtiera en una bandera) pero ya no es el hombre que hace un culto del misterio, como Yabrán, con quien injustamente se lo pretende comparar.

Esta persona está muy lejos de ser un santo. Muy lejos. Pero aun con todo lo que sus presiones me hicieron padecer, nunca me resultó el monstruo diabólico que pretende exhibir Guillermo Moreno.
Una manifestación de solidaridad tiene más valor si no proviene de un aliado sino de un competidor al que Clarín ha afectado, como es el caso de Perfil. Desde esta posición es que deseo testimoniar hoy mi apoyo a Magnetto.

JORGE FONTEVECCHIA
A los 21 fue fundador de la Editorial Perfil junto con su padre y es CEO de la empresa desde 1976 y presidente desde el 2003. En 1997 la Universidad de Columbia le otorgó el premio Cabot y en el 2000 el presidente de Brasil le concedió la Orden de Rio Branco. Fue editor de La Semana, Semanario, Noticias, Caras, entre otras revistas. Publicó los libros Entretiempo y Reportajes.

miércoles, 24 de febrero de 2010

el sueño americano, no tan solo


Dicen que necesitamos mas dinero para educación.más libros,más maestros, más aulas, más escuelas, necesitamos más exámenes para los niños y diran ya intentamos todo eso y los niños no pasan los exámenes. No se preocupen por eso, vamos a bajar las dificultad y eso es lo que hacen en muchas escuelas. Bajan las dificultad para que más niños puedan pasar, más chicos pasan, mejor se ve la escuela y todos felices y el coeficiente intelectual cae 2 o 3 puntos. Y pronto lo único que necesitaras es un puto lápiz.¿tienes un lápiz? metete ahí, clase de física!
Luego se preguntan porque otros 17 paises gradúan mas científicos que nosotros.Educación! los políticos conocen esa palabra, la usan con ustedes.tradicionalmente los políticos se han escondido detrás de 3 cosas: la bandera, la biblia y los niños. ningún niño será relegado!,ningún niño será relegado! ¿oh ,si? No hace mucho hablaban de darles ventaja de salida, ventaja, dejar atrás. Alguien esta perdiendo terreno aquí.
Pero hay una razón, una razón para esto. Hay una razón, por la cual la educación apesta y es la misma razon por la que jamas se arreglara,nunca se pondrá mejor, no busquen eso, sean felices con lo que tienen. Porque los dueños de este país no quieren eso, estoy hablando de los verdaderos dueños ahora, los grandes dueños y ricos intereses que controlan las cosas, y toman todas las decisiones importantes,olvidense de los políticos, los políticos son puestos ahí para darte la idea de que tienes libertad de elegir, no la tienes, no tienes elección, tienes dueño, son tus dueños,son dueños de todo,son dueños de las tierras importantes, controlan las corporaciones. Hace tiempo que fueron comprados y pagados,el senado, el congreso,las legislaturas, los municipios. Tienen a los jueces en sus bolsillos traseros, y son dueños de los grandes medios,así pueden controlar toda la información que recibes, te tienen de las pelotas. Gastan billones de dolares cada año haciendo lobby, haciendo lobby para conseguir lo que quieren.
Bueno sabemos lo que quieren, quieren más para ellos y menos para todos los demás.Pero te dire que no quieren, no quieren una población de ciudadanos capaces de pensar críticamente. No quieren gente informada, educada y de pensamiento critico. No estan interesado en eso, eso no lo ayuda. Eso va contra de sus intereses . Asi es.
No quieren personas suficientemente listas, como sentarse y pensar en como están siendo engañados por un sistema que los tiro por la borda hace 30 años. No quieren eso, saben lo que quieren? Quieren trabajadores obedientes, personas que sean lo suficientemente inteligente para operar las máquinas y hacer el trabajo administrativo. Y lo suficientemente estupidas para aceptar pasivamente todo este aumento de trabajos de mierda, con mala paga, más hora, reducción de beneficios, el fin de las horas extras, la pensión que desaparece cuando vas a buscarla, y ahora van por el dinero de tu seguridad social. Quieren el maldito dinero de tu jubilación. lo quieren de vuelta,para dárselos a sus amigos de Wall Street, y saben algo? lo tendrán tarde o temprano, porque son los dueños de este maldito lugar.
Es un gran club. y tu no estas en él. tú y yo no estamos en el gran club. Además, es el mismo gran club que usan para machacarte la cabeza, todos los dias cuando te dicen que debes creer. Todo el dia machacándote la cabeza con sus medios, diciéndote que creer, que pensar, que comprar. La mesa a sido inclinada amigos. El juego esta arreglado, y nadie parece darse cuenta, a nadie parece importarle.
Las buenas personas trabajadoras y honestas, oficinistas, obreros, no importa que color de camiseta tengas. Las buenas personas trabajadoras y honestas, continúan eligiendo a estos adinerados chupa-penes a los que no les importas en lo más minino, no les importas un carajo. Y nadie parece darse cuenta, a nadie parece importarle. Los dueños cuentan con eso. El hecho que los americanos(y latinos) probablemente continuarán obstinadamentes ignorantes del gran pene rojo, blanco y azul que le meten en el culo a diario. Porque los dueños de este país(y el mundo) saben la verdad, Se llama el sueño Americano: porque tienes que estar dormido para creértelo.

GEORGE CARLIN

domingo, 21 de febrero de 2010

Aquí estamos los dos


A Rubén Tealdi

Tal vez el accidente se produjo porque yo no sabía hacia donde iba, quiero decir, iba hacia el estudio donde pasaba la mayor parte de mis días, pero sin pertenecer a él. Tal vez por eso, lo primero que recuerdo es mi pierna torcida, el sentimiento absurdo de que ese sábado no podría ir a fútbol y enseguida, un dolor tremendo en el costado que me hacía difícil respirar y me convencía de que en ciertos momentos no me costaría morir.

Lo demás fue lo usual de esos casos, la ambulancia, el decadrón y ese olor del sanatorio, donde horas después yacía en una habitación compartida con un hombre de bastante edad, que dormía la mayor parte del tiempo. Según los médicos, debían esperar para decidir qué hacer, si debían operar o solamente enyesarme y como era viernes, debía permanecer por lo menos todo el fin de semana y quizá algo más.

Por suerte, después de las visitas que distrajeron la tarde, retorné a los libros que mi mujer previsoramente me había traído. De tanto en tanto, miraba hacia la cama del costado donde mi ocasional compañero dormía la mayor parte del tiempo, tornando perfecta la soledad que me permitía disfrutar las objeciones de Kierkegaard a la filosofía de Hegel, sin la interrupción banal de mi trabajo.

Cerca de la medianoche, una muchacha de aspecto sencillo entró en la habitación, me saludó con voz muy baja y se sentó al lado de mi ocasional compañero. Cuando el hombre repentinamente se enderezó sobre su cama, la muchacha rápidamente lo contuvo: "No se mueva, padre, no se mueva, se le va a soltar el suero". "Sí, señorita", respondió el hombre. Me sorprendí hasta tal punto que no pude contener una pregunta: "¿Se tratan de usted". En realidad, lo que me intrigaba era lo de señorita. La muchacha me contó que era su padre y que había perdido totalmente la memoria Hacia muchos años que estaba internado en el Gerontocomio Municipal, de donde, por algún descuido, se había alejado. Después de unos días lo encontraron, debilitado por la falta de alimentación y el rigor de la intemperie y lo trajeron al sanatorio.

Con un cierto pudor prosiguió contando su historia: "Vivíamos con mi madre y mi hermana, pero por necesidad yo fui a trabajar cama adentro como doméstica. Mi hermanita murió y al poco tiempo, también murió mi madre, siempre pensé que de tristeza, vio... Para colmo, yo contraje el mal de Chagas, si no fuera por mis hijitos, no me importaría. Pero, bueno, desde ese momento mi padre se perdió, no reconoció más a nadie, ¿sabe? ni siquiera a mí, así que no sé".

Se quedó en silencio, tal vez recuperando en su decir, el brutal ensañamiento de la vida. No pude menos que detenerme en la fatiga de su rostro, en su mirada triste y su gesto agotado, mientras acomodaba suavemente a su padre que seguía diciendo a cada frase suya "sí señorita", en tanto el olvido fluía con el convencimiento gris de no despertarlo de su sueño para evitar otras caídas en la región sin canto de una extrema pobreza. Pasado un momento la muchacha agregó, como pensando a media voz: "No sé por qué pero aquí estamos los dos"

La declaración me tocó por su intensidad conmovedora, por su aceptación implícita de ser para la muerte. Recordé un texto de Heidegger en el que se explicita que sólo el hombre tiene conciencia de su ser y de su existencia y que esta puede ser auténtica o inauténtica, y ahora, en medio de una noche abierta al enorme poder de la nostalgia, yo vivenciaba todo, esto gracias a una muchacha arrojada a la semipenumbra de la vida. Una muchacha que atisbaba la muerte más cercana o más certera, puesto que su mal era incurable. No era la letra de un libro, la escansión de un verso bellamente logrado, no, era una voz humildemente humana, cuya enunciación era un jadeo que sumerge en la duda la supuesta intención de lo creado. Pensé si era posible extraer de ese trozo de existencia algo que justificase la irrupción imprevista de un absurdo estar ahí, oscilante en la memoria que insiste perforando al infinito, o el olvido germinando en la extrañeza de una noche que se tornaba doblemente oscura. Doblemente oscura porque yo era arrojado a una parte olvidada de mí mismo, esa parte de mí mismo que pertenecía a la clase relegada, a la masa, como se suele decir, desestimando las voces inaudibles de un constante reclamo.

Por decir algo, le pregunté a la muchacha por su apellido y me dijo Olmo. En medio de la emoción que descendía de mi oído, recuperé al digno labriego de Novecento, Dalco Olmo, que muere bajo la sombra de un árbol y al Olmo centenario de un viejo poema de Machado, cuyos versos internamente repetí. La memoria me aferraba nuevamente para atenuar la opresión de lo real. Traté de retornar a mi lectura pero no pude. Decidí dormir y mi sueño se rodeó de imágenes que actualizaban el precario suburbio de mi infancia y a su gente desafiando el avatar de la pobreza. Sí, esa pobre muchacha inesperada en medio de mi noche, lograba conmover el deslizamiento burdamente complaciente de mi existencia. No compartí con ella más que el período de unas frases arrojadas al pasar, sin saber que su voz y sus palabras retornarían a mí cuando un desgarro avivara mis heridas.

El martes siguiente, el médico me dio la alegre noticia de que me iba a mi casa, después de que me enyesaran la pierna. Había tenido suerte, porque el accidente había sido grave. El viejo Olmo todavía persistía allí, pero unos días después cuando volví para llevarles un obsequio a las enfermeras, fui a la habitación y ya no estaba. Pregunté por él y me dijeron que había regresado al Gerontocomio Municipal. Pensé en ir, en realidad sin saber para qué ni por qué. En definitiva, al poco tiempo me quitaron el yeso, las consecuencias del accidente quedaron en el olvido y yo volví a mi vida habitual, la de costumbre: unas pocas horas en la docencia y la mayor parte del día en el estudio de publicidad, en el cual intentaba a duras penas, conformarme en él o por lo menos atenuar la sensación intermitente de ser un extranjero.

Dos años más tarde, una antigua colega, me ofreció unas horas en un colegio secundario muy humilde que estaba a dos cuadras del estudio. Estaba por negarme, cuando me dijo: "La escuela se llama Salvador Mazza, el médico que combatió el mal de Chagas". No quise ser terminante y le pedí unos días para pensarlo. Es increíble cómo ocurren las cosas, a veces parece haber una continuidad secreta que impulsa nuestras decisiones. Pedí permiso para salir del estudio y me dirigí hacia la escuela con la convicción de comunicar mi negativa, pero a poco de llegar me crucé con un anciano de aspecto desvalido, que se acercó y me dijo: "Estoy perdido, necesito regresar a mi casa. Un vecino me indicó con una sonrisa indulgente que el anciano vivía a dos cuadras de allí. No vacilé en acompañarlo hasta una casa muy humilde donde unos niños jugaban con una pelota de trapo. El abuelo está aquí, gritó uno de ellos. Una mujer agraviada por los años salió a recibirnos y me explicó, con tímida vergüenza que mi padre cada tanto se pierde, los médicos dijeron que es propio de algunos viejos. No sabía qué hacer para agradecerme, pero le expliqué que debía retirarme. Retrocedí sobre mis pasos y enseguida, leí el nombre de la escuela en un portón rudimentario y un tanto maltrecho. Titubeé; pero una voz dentro de mí repitió: "No sé por qué pero aquí estamos los dos". Volví al estudio, donde alguien me preguntó de dónde venía. Algo reconocible de mi origen irrumpió de repente. "Vengo de la Mazza" le respondí y en ese momento, incluso sorprendido de mi propia respuesta, supe que había hecho bien en aceptar.

Víctor Zenobi

viernes, 27 de noviembre de 2009

¿QUÉ ES VOTAR A LA IZQUIERDA, HOY?

Si como dice Carlos Marx el motor de la historia es la lucha de clases, y son los explotados los sujetos colectivos capaces de transformar progresivamente a la sociedad toda, con la palabra “izquierda” designamos a las posiciones políticas e ideológicas que contribuyen en esa dirección liberadora. Para orientar el rumbo hacia esa dirección, es necesario ubicar el momento actual al interior del desarrollo histórico, el punto del camino en el que nos encontramos como pueblo, de dónde venimos y hacia dónde vamos.Desde el 2003 se empezó a transformar el carácter de las relaciones de producción. El modelo de especulación financiera y privatista extranjerizante, es confrontado por políticas de estado tendientes a crear una economía basada en la producción y el mercado interno, la movilización de recursos locales y del ahorro nacional, de aumento del empleo, de la mejora de derechos y de la capacidad de consumo de las clases trabajadoras, tipo de cambio competitivo y aumento de la capacidad de producir manufacturas de origen industrial y agropecuario para exportación.
Un modelo de desarrollo de las fuerzas productivas con base en el rol motorizante del Estado y una política exterior de autodeterminación nacional y latinoamericanista, inéditas para la historia de nuestro país. La nacionalización de las AFJP ha sido sin duda uno de los puntos más altos.En concreto, el conflicto social queda expresado en las posiciones acerca del rol de Estado en la economía -incluida la propuesta de ley de servicios de comunicaciones audiovisuales, donde se afectaría la propiedad de los multimedios-, y la posición sobre la integración con el resto de América.Las del domingo son las primeras elecciones desde el intento golpista del año pasado, donde la oligarquía se reorganizó políticamente. Esa alianza entre los terratenientes de la pampa húmeda y productores hegemónicos del litoral (autobautizados “el campo”), grupos exportadores y ligados al mundo financiero, los grandes medios de comunicación, la Iglesia, el club de amigos de la última dictadura, sectores medios de las ciudades con espíritu antiperonista. Encontró su base social, untada en el arcilloso odio de clase, y ahora en esta elección pugna por darse definitivamente una representación política que ayude moldear el país que, en la actual coyuntura mundial, necesitan.Para eso quieren ponerle un cepo al último período del gobierno nacional, y en lo posible, impedir la continuidad. Este es su objetivo principal.Entonces, en este escenario político de disputa entre dos modelos de país, es que se juega la posibilidad de la transformación social progresista, y el motor de la historia.
El esquema izquierda, centro y derecha es tributario del pensamiento europeo en su reflejo de la cuestión social y no suele expresar fielmente la realidad latinoamericana, en especial en su vínculo con la cuestión nacional. Con mayor precisión, corresponde hablar de políticas nacionales y antinacionales, antinomia vigente mientras no se realice el ciclo histórico de la liberación nacional y latinoamericana. Por eso la denominación de izquierda no es de por sí esclarecedora, al contrario, suele sumar a la confusión.Aún así, los partidos denominados de “izquierda” son esencialmente urbanos, y su composición es clasemediera. No son partidos obreros o de trabajadores. En Buenos Aires aparece Proyecto Sur, y en Santa Fe, con bastión en Rosario, el socialismo de Binner. En el conurbano, con suerte incierta, está Sabatella. Por lo que la importancia de estos está en su influencia sobre las clases medias urbanas.Y ellas tienen en nuestro país algunas características específicas, producto de la colonización pedagógica. En primer lugar, y desde un punto de vista histórico, son instrumento de la oligarquía, es decir suelen carecer de política propia que les pertenezca, como su oposición al peronismo del 45, y ahora al gobierno nacional, cuando sus políticas mejoran claramente sus condiciones de vida. En segundo lugar, sus opciones son falsas. Suelen apoyar partidos sin proyección nacional, o bien que culminan en políticas contra sus intereses económicos, como la Alianza, o ahora el macrismo.Pero en verdad, parecen que nada sirve de experiencia, y esa imposibilidad de conciencia nacional se caracteriza por su abstracción frente al país. Viven de espaldas a los pueblos del “interior” y su comportamiento tiene base en una temerosa actitud ante la presencia de lo popular; el centralismo porteñista brinda una colaboración esencial a la incomprensión de la cuestión nacional. Algo similar ocurre en Rosario.La opción política es en nombre de los “principios individuales”, y niega así el interés colectivo de los trabajadores y sectores populares en tanto clase social. El “darse un gusto” es expresión de la “libertad de conciencia” que se ejerce en nombre de la autonomía de la voluntad, ideario al que profesan una lealtad religiosa. Su fe es entonces de contenido liberal, aunque su intención o fraseología sea socialista o izquierdista.La consecuencia es su posición antinacional, ya que al afirmarse principalmente en su individualidad, carecen de compromiso colectivo y de sentido de pertenencia al pueblo al que, realmente, pertenecen, lo que configura el núcleo de la “izquierda” argentina. Entonces, votar a la “izquierda” es un modo de canalizar esa posición sin compromiso, es sentirse distinto a todos, o lo que es lo mismo, a los trabajadores; es el deseo de distinción personal que ratifica su visión de mundo individualista.Y es, en general, el problema de las clases medias urbanas latinoamericanas puestas en crisis existencial por la acción de movimientos nacionales. Es el caso de Caracas, o Guayaquil, o Sao Paulo. Tanto Hugo Chávez como Evo Morales tienen oposiciones desde la izquierda.
Por eso, como cuestión principal entiendo la siguiente: ¿hacia dónde acumulan poder las distintas organizaciones, hacia cuál de los dos modelos de país?Los partidos de izquierda han expresado en la práctica, y de diversos modos, su oposición al kirchnerismo. A ello han concurrido de varias formas: desde el espectáculo patético de las banderas rojas vivando a la dirigencia de la Sociedad Rural, hasta el voto en contra del ejercicio del derecho de exportación del Estado Nacional, por parte de Claudio Lozano y legisladores del ex bloque de Carrio, SI. Son estas sus actuaciones políticas más significativas para mencionar, en el último tiempo. Y son las que han definido cuál es el rol cumplido, más allá de las declamaciones de contenido democrático o nacionalista popular.Mientras los partidos como el PO, el MST, el PCR, y otros varios, suelen no tener más acumulación que para mantener su pequeña quinta, les caben las generales de la ley que les impone su mirada antinacional. Y suelen cumplir su rol objetivo, pequeño pero efectivo, a favor del orden oligárquico. “El oportunismo intelectual de izquierda se desliza hacia la reacción” explicaba Hernández Arregui.Los casos de Proyecto Sur y el socialismo pro-Binner, son distintos por tener una influencia política considerablemente mayor. Su influencia por ahora limitada geográficamente a algunos, pero importantes, conglomerados urbanos es sobre los sectores medios de “izquierda” o “centro izquierda” con las características señaladas.Por ahora, han crecido con base en cierta prédica antikirchnerista, que los ha colocado también objetivamente a favor del modelo pro oligárquico. En esto nada tienen que ver las películas de Pino Solanas, que todos vemos y difundimos. En especial porque el contenido crítico de sus postulados a favor de una Argentina soberana y socialmente justa no coincide con la práctica política concreta. Aunque nada de esto es en forma definitoria ni menos definitiva.Todos ellos, después de las elecciones deberán volver a definir cuál es el norte final de acumulación de poder político en este escenario dividido en dos modelos. Pueden cambiar su destino y con éste intentar torcer el rumbo antinacional de las clases medias y movilizar por la profundización de los cambios. Ese, a partir de su composición social, sería su rol histórico. Después de todo, sería coherencia con sus propios objetivos programáticos. Pero para eso deberán modificar el comportamiento del último tiempo.
Por último, y volviendo a las clases trabajadoras, el mismo ensayista decía que “aunque el nivel cultural del obrero es inferior al de la pequeña burguesía, su conciencia política es en cambio superior. El sindicato es su escuela y en la apreciación global del problema nacional es más argentina, pues ella elabora como clase productora la riqueza colectiva, y al defenderse como proletariado argentino, defiende a la Nación”.Mientras los trabajadores defienden intereses concretos, porque exigen realizaciones aquí y ahora. La creación masiva de empleos, el aumento de salarios y del poder adquisitivo, la recuperación de las jubilaciones, son hechos vistos como de significativa transformación y es el norte que sirve de guía a sus posiciones. Eso explicaría la lealtad al kirchnerismo que posibilitó el triunfo presidencial de Cristina Fernández.Y si por izquierda entendemos, con Marx, a la capacidad de transformar progresivamente a la sociedad toda, no hay dudas que el apoyo a la política nacional del gobierno es un voto a favor de las clases trabajadoras.El destino del país, otra vez, está en manos de las clases trabajadoras.


Javier Azzali

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Los lugares donde se torturó y mató

El primer centro de detención al que se dirigió la comitiva judicial en la mañana de ayer fue la escuela Magnasco, de Zeballos y Ovidio Lagos, lugar al que fueron trasladados los detenidos de la Quinta de Funes luego de que el militante Tulio Valenzuela, que había sido llevado a México para asesinar a la cúpula de Montoneros , se fugara de sus captores y denunciara la maniobra tramada por el general Leopoldo Galtieri. Costanzo señaló que ingresaron "en autos y un camioncito" por la entrada de vehículos que da a Ovidio Lagos y que usaron el lugar porque "Bertoti era hombre del 121", en referencia al ex director de la escuela. Costanzo indicó el lugar donde estaban ubicados los detenidos y recordó que "las condiciones se endurecieron allí. Estaban tabicados, no los llevaban al baño y hacían sus necesidades en tachos o baldes, que estuvieron al menos un mes allí, que del traslado y de todas las actividades allí participó todo el grupo operativo: Guerrieri, Amelong, Fariña, Pagano, Marino González, Aldo, entre otros", según revelaron las abogadas de Hijos, Ana Oberlin y Nadia Shujman.
El represor agregó que desde ese lugar los detenidos fueron trasladados a la quinta la Intermedia, propiedad de la familia Amelong, y remarcó que "todo el grupo operativo estuvo, primero en la Calamita, y luego en Funes, Magnasco, La Intermedia y la Fábrica de Armas".
En tanto, en la Quinta de Funes, Costanzo reconoció el predio como el lugar donde estuvieron luego de La Calamita, y señaló el sitio donde pusieron a los detenidos y donde se ubicaba el grupo operativo. En este sentido Costanzo contestó que "Negro, Dri y Valenzuela estaban aparte", y que "la custodia la hacía Gendarmería de civil".
Costanzo también contó que pusieron rejas en las ventanas donde dormían los detenidos, ubicó el lugar donde estaba el teléfono, dentro de la casa principal, donde atendió el llamado del diario mejicano Uno más Uno.
El último lugar de la recorrida fue el centro clandestino de detención y torturas de Granadero Baigorria, La Calamita. Allí Costanzo rememoró que llegó en junio julio de 1977. "Allí había varios de los detenidos que después fueron llevados a la Quinta", explicó el represor. Preguntado otra vez por Hijos, Costanzo dijo que "Dussex y Toniolli habían estado aquí", que "aquí se interrogaba".
El Tucu refirió que a los detenidos "se le sacaba información por medio de tortura, que el que hacía los interrogatorio era el Barba", y que "en un momento hubo entre 80 y 100 detenidos que estaban tabicados, todos juntos en dos habitaciones, sin colchones, tirados en el piso".
Costanzo repitió que allí mataron a 17 personas, luego se llevaron 23 y los mataron en Monje, y que el militante comunista "Tito Mezziez estuvo allí en un sótano".

Sobre la protección política

La protección política de los represores de la dictadura y su reciclaje en la democracia quedaron a la vista en el juicio al ex juez Víctor Brusa y compañía. El Tribunal Oral discutió en la audiencia de ayer la posibilidad de citar al ex gobernador Jorge Obeid para que explique por qué designó como asesor de seguridad de su primer gobierno al ex encargado del Destacamento de Inteligencia Militar 122, Nicolás Correa, imputado en la causa, pero fallecido en 2007. "El señor Obeid debería ser citado para que explique qué antecedentes tuvo en cuenta para designar a Correa. Hace al objeto procesal y a la investigación del plan sistemático de exterminio", dijo la jueza Lidia Carnero. Pero el presidente del Tribunal, Roberto López Arango, rechazó el pedido. "La presidencia no comparte su criterio. Si los querellantes o la acusación pública lo hubiesen considerado pertinente lo hubieran solicitado antes. No comparto la petición y la rechazo", retrucó el magistrado. El silencio de la sala se hizo tan pesado que ni fiscales ni abogados querellantes se animaron a romperlo con una moción de apoyo a la jueza.
Correa fue uno de los tres militares que zafaron del juicio (los otros eran el ex comandante del Area 212, coronel Juan Orlando Rolón que falleció hace una semana y el ex jefe del Destacamento de Inteligencia Militar 122, coronel Domingo Manuel Marcellini). Y uno de los más denunciados. Seis testigos lo reconocieron como el torturador de "la voz pausada" que se hacía llamar "El Tío" en el centro clandestino donde estuvieron secuestrados. Y uno de ellos, Luis Eduardo Baffico, lo identificó por otro apodo: "Nicola" y dijo que era "el jefe o el encargado" del chupadero donde permaneció encapuchado y encadenado durante 20 días.
La cobertura política a Correa ya se planteó hace un mes cuando declaró una de las querellantes, Anatilde Bugna. Correa fue asesor de seguridad de Obeid en su primer gobierno (1995/99) y operó como número dos del ex subsecretario de Seguridad Pública, teniente coronel José Bernhardt, otro experto en inteligencia militar que prestó servicios en el Batallón 601. En ese entonces, otro de los imputados en el juicio, el comisario Héctor "Pollo" Colombini era jefe de Drogas Peligrosas. "Tuvimos varias entrevistas con el ministro (de Gobierno, Roberto) Rosúa, donde hablamos sobre Correa y Colombini. A Colombini lo pasaron a retiro, pero sobre Correa nos dijo que le lleváramos pruebas. Y las pruebas eran nuestro testimonio", dijo Bugna.
Ayer, otro testigo en el juicio, el ex comisario Avelino Cantelli, ratificó el rol de Correa en el aparato represivo de la dictadura. "Correa era un asesino. Y si Obeid lo tenía a su lado era igual que él", tiró Cantelli. Y calificó a los militares como "una banda de delincuentes comunes".
En sus recuerdos de la dictadura, Cantelli relató que dos militares a los que sólo identificó por el grado ("un mayor y un capitán") le propusieron unirse a la contrainsurgencia a cambio de compartir el botín de guerra. "Les dije que no, que yo a los subversivos los combatía, pero no los torturaba ni los robaba". El incidente llegó a oídos del ex jefe de la Unidad Regional I, Néstor Cirilo Silva, quien lo llamó a su despacho para reprocharle su respuesta a los represores. "Me dijo que me cuidara, que era un mal ejemplo para la policía. 'Tené cuidado que los militares son peligrosos'. Si, eran peligrosos para robar", ironizó Cantelli.
Pero después de la negativa comenzaron las represalias: un atentado con explosivos en su casa, un intento de secuestro y la cesantía en su cargo de jefe de Robos y Hurtos, una dependencia policial en la que trabajó durante 20 años. "Si algo tengo que agradecer a Dios es que no explotó la bomba y que no me pudieron secuestrar. En esa época, estábamos al borde de la muerte".
Cantelli acusó a Correa por el atentado. "Correa y otro delincuente (el ex sargento del Ejército ya fallecido, Eleodoro Jorge) Hauque me pusieron la bomba. El le dio la orden a Hauque. Y gracias a Dios, la
bomba no explotó", dijo. Pero su familia quedó muy afectada. "A mi mujer y a mi hija les agarró un ataque de pánico" que les dejó secuelas hasta hoy.
Fue allí cuando Cantelli cargó contra el ex gobernador. "¿Si Correa era peligroso, por qué Obeid lo llevó al gobierno? ¡Que dé explicaciones! Y si es necesario y me tengo que carear con Obeid, me voy a carear. ¿Qué arreglo tenía Obeid con Correa? Si Obeid no es un delincuente que diga por qué lo tenía a Bernhardt", dijo. Y después interpeló a los jueces del Tribunal: "¿Qué van a hacer con Obeid y Correa?", les preguntó.
Nosotros no tenemos la respuesta -contestó Lopez Arango. Pero su colega, Lidia Carnero, lo sorprendió con una propuesta: pidió que se cite a declarar a Obeid para "preguntarle qué antecedentes había consultado para llevarlo a Correa a la Subsecretaría de Seguridad".
López Arango no ocultó su molestia. "La presidencia no comparte su criterio. Si los querellantes o la acusación pública lo hubiesen considerado pertinente lo hubieran solicitado antes. No comparto la petición y la rechazo", le dijo a Carnero. Los fiscales y querellantes
convalidaron con el silencio.
¿Entonces, porque me llaman a mí? -se quejó Cantelli.
Si usted tiene alguna cosa contra Obeid denúncielo en el lugar que corresponda, este no es el lugar para hacer la denuncia -se enojó López Arango.
Juan Carlos Tizziani

¿Se enteró?

Son las ocho y media de la mañana y el pronóstico del tiempo anuncia para este mediodía una máxima de ocho grados. Bufanda. Está amaneciendo. El tipo detiene el Taunus en la esquina, deja el motor en marcha y enciende balizas. Se baja a comprar el diario pero se acomoda antes el cinturón, la camisa debajo del pantalón, las medias verde oliva, el celular en la mano. Nada urgente.
La señora que está esperando el 110, las piernas cruzadas, sentada en la garita, lo mira de arriba abajo.
-Página/12 -dice el del auto, mientras revisa los bolsillos del pantalón y los del saco hasta que encuentra el billete.
-Hace frío -dice el diariero, y en la palma de la mano cuenta las monedas para darle el vuelto.
La mujer, silencio. El tipo del auto concentrado en los dos que viajan en bicicleta y pasan junto a su auto. Pasan cerca. Ya pasaron. No le robaron. Suspira. Los dos llevan idénticos gorros de lana negra. Conversan.
-¿Cómo dice? -dice el del auto.
-El frío... Que hace un frío de locos...
En la tapa del diario hay una foto del gobernador.
Sí, hace frío -dice, y pega media vuelta y se dirige al auto.
La señora en la garita de la esquina, sentada esperando. El colectivo no ha llegado y la señora mira de arriba abajo al tipo de medias verde oliva que ha dejado el auto en marcha y que ahora regresa a él leyendo los titulares. En la calle no hay casi nadie. Un taxi. Está amaneciendo y el colectivo no ha llegado, y la señora siente frío al ver al señor tan bien abrigado. El auto desaparece y ella larga una bocanada de aire por la boca y se pone de pie, y va a pararse frente al kiosco de revistas. Lee la tapa de los diarios que se exhiben sostenidos por palitos de la ropa y aprieta los dientes.
-¿Se enteró? -le dice el diariero.
-¿De qué?
-Anoche. Anoche le entraron a robar "con la mano" a Manuela. La costurera. La viejita de la esquina...
-¿Y?
Llega un colectivo, el 110.
-Se la llevó la ambulancia, pobrecita.
La señora se mueve con agilidad y sube las escaleras del colectivo y le desea buen día al chofer.
-Hay que matarlos a todos -grita el diariero, pero nadie lo oye. Las ventanillas cerradas. La señora mira la hora en su muñeca, sonríe y busca asiento.
Es necesario que el tipo del auto tenga un nombre. Llamémoslo Ricardo. Ricardo llega al colegio, mira el reloj y va directo a la sala de profesores. Cuando abre la puerta siente que ha despertado al profesor de Historia. El profesor de Historia observa el diario doblado bajo la axila de Ricardo, el profesor de Literatura, y levanta las cejas y se mueve en la silla.
-Uno a cero -le dice con una sonrisa. Es lunes y el profesor de Historia es de Central.
Es necesario que la mujer que se ha subido al 110 tenga un nombre. Llamémosla Cristina. Cristina ha conseguido un asiento con ventanilla. Entrelaza sus manos y las aprieta en la cara interna de sus muslos y se da calor. La noche anterior su marido la ha tenido despierta hasta las tres de la mañana. Los niños han llorado, ella misma ha llorado, su marido ha llorado, pero esta vez no le ha lastimado el rostro. Es un buen día a pesar del cansancio y está dispuesta a limpiar el inodoro de su patrona sin chistar. Mira a través de la ventanilla y se ve a sí misma en otro cuerpo, en el cuerpo de otra, las piernas cruzadas, esperando un colectivo cualquiera en otra garita, sentada y el frío.
Ocho grados se anuncian para hoy al mediodía. La pucha.
Cristina respira hondo y retiene el llanto. Sus hijos hicieron la tarea y tienen la merienda en la mochila. Cristina respira hondo y mira a través de la ventanilla.
Ricardo apoya sus cosas sobre el escritorio, se sienta en una silla que tiene el tapizado descuajeringado y se rasca el tobillo bajo las medias verde oliva.
-¿Hay mate? -pregunta.
El profesor de Historia no le responde. Le arrebata el diario y recorre con la vista la página de deportes y sonríe para sus adentros. El profesor de Literatura es de Ñuls y el de Historia, que es de Central, está leyendo el diario antes que él.
Son las nueve.
-¿Se enteró? -dice el diariero dirigiéndose a otro-. Le entraron a robar a Manuela, la costurera. Acá cerquita...

Luciano Trangoni

jueves, 24 de septiembre de 2009

SOY PERONISTA PORQUE SOY MARXISTA

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado en diario Sur) A 35 años de la muerte del historiador Juan José Hernández Arregui.El 22 de septiembre se cumplen 35 años del fallecimiento de Juan José Hernández Arregui, pensador y luchador comprometido con su pueblo, de vastísima cultura, a quien puede considerarse –sin exageración alguna– como uno de los intelectuales de más alto nivel en la Argentina del siglo XX . Había nacido en Pergamino, en 1912, de modo que su niñez y adolescencia recibieron los ecos fragorosos de la Revolución Mejicana y los resplandores rojos de la Revolución de Octubre, así como las formulaciones audaces del APRA peruana de aquellos tiempos.Luego, en la encrucijada de la crisis del ’29, se definió radical de izquierda en la Villa María cordobesa para alcanzar, a partir de 1938, a sintetizar el antiimperialismo de los Cuadernos de Forja con las bases del materialismo histórico que abrevaba en las clases de Rodolfo Mondolfo. En 1940 era ya un hombre de izquierda nacional capaz de reivindicar el libro Política británica en el Río de la Plata, de Raúl Scalabrini Ortiz, sabiendo que era de “esos libros que la crítica oficial calla... porque existe un aparato cultural organizado por la clase dominante para silenciar las verdades que cuestionan el orden semicolonial”.Bueno es recordarlo hoy cuando tantos empleados de las corporaciones se rasgan las vestiduras en nombre de una supuesta libertad de prensa que no es más que la libertad de empresa que los explota, la misma que convirtió a Hernández Arregui en un desconocido, “un maldito”, cuando sus libros debían haber circulado por todos los colegios y universidades del país.Juan José, en un replanteo semejante al que hacían Rodolfo Puiggrós y Eduardo Artesano viniendo desde el Partido Comunista, y los muchachos de Frente Obrero, desde el trotskismo, comprendió que en la Argentina, dada su condición semicolonial, existía una cuestión nacional a resolver, además de la cuestión social. Había que bregar, pues, junto a la clase obrera por su liberación de la explotación capitalista y al mismo tiempo, luchar también por la liberación nacional respecto de la opresión imperialista, cuestiones que se entrelazaban explosivamente. Por ello, se alejó del radicalismo y considerando que la izquierda abstracta no tenía destino y el nacionalismo sin pueblo era reaccionario, se sumó a la caravana peronista que se puso en marcha un 17 de octubre. En pocas palabras se definió luego: “Soy peronista, porque soy marxista”. Así jugó todo su talento y su pasión revolucionaria –al igual que J. W. Cooke, Amado Olmos y muchos otros– a una izquierda nacional interna al peronismo.Quienes nos formamos políticamente leyendo sus libros –junto con los de Jauretche, Scalabrini, Ramos y Puiggrós–, especialmente Imperialismo y cultura y Formación de la conciencia nacional, tuvimos la audacia alguna vez de plantearle que la izquierda nacional debía estar al lado del peronismo –“golpeando juntos, marchando separados”– y no adentro del movimiento. Él rechazaba esa táctica sosteniendo que conduciría a hablar de socialismo lejos de los trabajadores. Nosotros pensábamos que él iba a estar cerca de los trabajadores pero no hablaría de socialismo sino de peronismo, pero nos guardábamos respetuosamente el comentario. Todavía hoy ronda por ahí la misma polémica en tanto el peronismo no pudo ir más allá después de la muerte de Perón y en tanto la izquierda nacional no logró aún construir políticamente con la clase obrera.Lo recuerdo hoy como lo vi la última vez, cuando ya lo rondaban aquellos que “tienen, por eso no lloran / de plomo las calaveras... y por donde pasan ordenan / silencios de goma oscura y miedos de fina arena”, como dijera Federico. Insólitamente, me puso una mano sobre el hombro y caminamos unos metros por Paseo Colón. Solo dijo quedamente: “Ahora, nosotros, ¿qué podemos hacer?". Poco tiempo después, el síncope lo tumbaba para siempre, en Mar del Plata, cuando recién empezaba a nacer la primavera.Pero ahora estoy seguro de que después de tanta lucha, tanto silenciamiento, y la bomba aquella que hizo volar su departamento de la calle Guise, tanto macartismo y críticas que aún persisten de intelectuales que dan clase en universidades extranjeras y escriben en tapa de La Nación, Juan José estaría jubiloso con esta América Latina de hoy, que busca su liberación y unificación y donde se habla de socialismo del siglo XXI.
NORBERTO GALASSO

domingo, 5 de abril de 2009

Por qué Néstor Kirchner y más Peronismo combativo

A casi 6 años de la partida del que se ha dado a llamar el proyecto nacional y popular, el cual gozaba en sus primeros años de gestación, su plenitud, no tanto por lo que significa para la mayoría de nuestro pueblo, sino que la oposición al mismo carecía de todas luces, como hoy lo sigue haciendo, al presente posee poca salud.
Nos parece prudente hacer un pequeño y no menos precario análisis de porque a este, lo aqueja un síntomas de fatiga y como no también desgarramientos que provoca una sangría epidérmica que lo pueden llevar al desmayo y a la perdida de la razón.
No hace mucho decía el chacho Álvarez, si ponemos a leer jauretche, nosotros agregamos, escalabrini, ortega peña, haraldo conti, y otros compañeros, perderemos la clase media (sic), como si historialmente nos hubiera acompañado o hubiera establecido un puente con los sectores mas populares, al contrario, siempre estuvo lo bastante alejada como conjunto, a lo que son los intereses más básicos del campo popular.
La realidad que es la única verdad, nos demuestra que sin leer a los compañeros antes citados la clase media se encuentra situada en la antípoda de lo que dice representar el proyecto de Néstor Kirchner.
Cabe agregar que ni siquiera nuestros compañeros más humildes han tenido la posibilidad de conocer sus enseñanzas , que opinaban COOKE, RODOLFO WALS, ORTEGA PEÑA, lo cual los seguimos citando en mesa de café, los desempolvamos cuando queremos sacar chapa de nuestros muertos, pero los olvidamos, en nuestros barrios ,en nuestra militancia.
Tenemos que aprender y enseñar Peronismo como movimiento vivo desde sus contradicciones, para clarificarnos si la llegada de este, fue un modo de insuflar justicia distributiva o ser una estructura burocrática que maquilla el sistema, pero, en su esencia es más de lo mismo con una dosis de analgésico, para hacer mas llevadera nuestra pobreza, nuestra miseria.
No lo hace vivo al peronismo como movimiento, que hoy lo conduzcan personas con un objetivo nacional y popular, y mañana lo asalte la derecha más conservadora y reaccionaria, todo lo contrario aquí el peronismo como acto y potencia revolucionaria, estará muerto, si lo entendemos como fuerza que nació de la patria sumergida y que quiere sublevar el orden, cuando el orden es el de la patria chica, el de la dependencia.
El peronismo como movimiento vivo debe contener la discusión permanente de sus bases, siempre claro está, que antes nos demos un debate con toda nuestra gente, que hacemos de este gigante, y que de allí surjan los dirigentes, lo mejor de nosotros, y que no serán otros, que aquellos que por su forma de vida y su cercanía, lleve nuestra voz a la nación toda.
Porque Néstor Kirchner, porque este hombre posibilito y posibilita, la oportunidad de darnos la discusión, de que modelo de sociedad queremos, UNA PARA POCOS , donde, “la paz y el orden “estén asegurado y la gran mayoría quede excluida, y su única esperanza sea de morirse de una sobredosis. O UNA QUE NOS CONTENGA A TODOS, brindándonos posibilidades reales de vivir dignamente.
Porque Néstor Kirchner, porque este también posibilita, el rol que debe jugar el peronismo como fuerza, que no es otra, para nosotros, que una fuerza combativa que nos coloque en la vera de una vida deseosa de ser vivida, con justicia social y libertad.
CON EL PERONISMO COMBATIVO Y NESTOR KIRCHNER HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.
Alberto Reyna

martes, 4 de noviembre de 2008

ENTONCES, PENSÉ: NUNCA HE VISTO UN HOMBRE MÁS VIVO QUE ÉSTE

No era lejos. En menos de cinco minutos estábamos allí. Antonio, a toda vista urgido, abrió la puerta y se bajo con la renoleta todavía en movimiento. Giró levemente, me miro y me hizo un vago gesto con su mano derecha. Y dijo “te veo adentro”. La renoleta se detuvo y yo también bajé. Un compañero me dijo “seguime”. Y así entré en la casa de los mecánicos. Así entré en la casa de la calle 27 de abril. Todo tenía para mí el esplendor de lo inesperado, de lo nuevo. El corazón me latía con mucha fuerza, sus golpes eran incesantes. Abruptamente pensé: son los de un timbal que anuncia grandes sucesos. Allí, en esa casa, en la casa de los mecánicos, en la casa de la calle 27 de abril, estaba Rene Rufino Salamanca. Y con él, que duda podía caber, estaba John William Cooke. Allí estaba la historia. Entré.
Cuando por fin encontré un lugar en la mesa advertí que me hallaba lejos de Salamanca, lejos de Cooke. No obstante, podía, con algún esfuerzo, escucharlos. Los compañeros habían traído vino de damajuana y empanadas. Cooke comía y hablaba a la vez. Y las dos cosas abundantemente. Pasaba con él eso que pasa con los gordos; se los ve más gordos cuando comen. Pero la gordura de Cooke no era la de cualquier gordo. Era la de Cooke. Quiero decir; simbolizaba todo cuanto había en él de exuberante, de desmesurado. Lo engordaban sus ideas, sus convicciones incontenibles, sus pasiones. Ahora, un hilo de aceite denso, amarillento, se deslizaba desde sus labios hasta perderse entre su barba. Entonces, recuerdo, pensé; nunca he visto a un hombre más vivo que éste.
Algunas frases me llegaban, no todas, pero, creo, las suficientes. Salamanca le decía gordo a Cooke, como le decían sus amigos y también como, entre ellos, le decían los militantes. Cooke le decía Salamanca a Salamanca, no le decía Rene ni Rufino, le decía Salamanca. Y, con frecuencia, los dos se decían compañeros. Sin embargo, pese a que Salamanca le decía gordo a Cooke y pese a que Cooke le decía Salamanca a Salamanca, era Cooke quien más hablaba, era Cooke quien bajaba línea, era Cooke quien parecía tratar, digamos, paternalmente a Salamanca. Y no era casual; Cooke tenía una basta historia a sus espaldas. Había sido diputado bajo el gobierno de Perón, había sido interventor del partido justicialista en el tórrido mes de junio de 1955, cuando el gobierno peronista era despedazado por la reacción oligarquía, había sido representante de Perón durante los primeros años de exilio del general, había tramado el pacto Perón – Frondizi, había estado en cuba, con Fidel, había sido amigo del che, y ahora estaba aquí, en la calle 27 de abril, en la casa de los mecánico, y hablaba con Rene Rufino Salamanca, y comía empanadas, se bebía ese vino oscuro de damajuana, y exudaba vida.
Y entonces Salamanca, como si anunciara la más meditada de sus frases, el más hondo de sus cuestionamientos, le sirvió a Cooke un abundoso vaso de vino, tan abundoso que dejó vacía la damajuana, y que hizo de esta damajuana vacía un símbolo; el de una conversación que llega a sus instantes culminantes, finales, que agota sus alcohol, que extrema, su fuego consumiéndolo, su fuego. “Mira gordo”, dijo Salamanca, “el problema es éste; los obreros son peronistas, pero el peronismo no es obrero”. Luego de lo cual, es decir una vez oída esta frase, Cooke se llevó a los labios el abundoso vaso de vino que Salamanca le había servido y se lo bebió hasta más allá de la mitad. El silencio, según suele decirse, podía cortarse de un tajo, allí, en la casa de los mecánicos, en la calle 27 de abril, tanta era nuestra expectación. Cooke apoyó con fuerza el vaso de vino sobre la amplia mesa y le echó una mirada rápida al flaco Marimón, como si dijera; “¿durante cuánto tiempo te pensaste esta frase pibe?”. Y por fin dijo, mirándolo a Salamanca dijo; “si el peronismo fuera obrero como los obreros son peronistas, la revolución la haríamos mañana mismo.” “Y si, claro”; dijo Salamanca. Y apoyo un codo sobre la mesa y también apoyó su rostro sobre su mano derecha. Así, se acaricio reflexivamente una barba hirsuta que le había crecido durante el día. Entonces dijo; “tenemos que conducir a la clase obrera al encuentro con su propia ideología, compañero. Que no es el peronismo”. “Estas equivocado” dijo Cooke con una convicción casi tangible.”Eso es ponerse afuera de los obreros. Eso es hacer vanguardismo ideológico, Salamanca. Recordá que decía El barbeta Lenin; hay que partir del estado de conciencia de las masas.
“La identidad política de los obreros argentinos es el peronismo y no estar ahí es estar afuera”. “Bueno, compañero”, dijo Salamanca, “entonces nosotros estamos afuera. Afuera del peronismo y sobre todo afuera de la conducción de Perón”. Cooke sonrió entre alegre y sarcástico. Agarró el vaso de vino, que ya no era abundoso, pues según he dicho, se lo había bebido hasta más allá de la mitad, se lo llevo a los labios y ahora se lo bebió hasta la última gota. Otra vez lo apoyo con fuerza sobre la mesa y dijo; “No hay caso entre ustedes y Perón “eh” como les jode, che, “Bonapartista, Nacionalista burgués. O si no, lo peor Fascista. Si ya sé. Vos no le decís fascista, Salamanca. Sos más sutil que eso”, lo señalo al flaco Marimón y añadió: tu asesor también, lo de fascista se lo dejan a la derecha. Al diario de los Mitre. Ustedes son diferentes no dicen fascista. Pero dicen lo que ya dije. Distintas formas de decir la misma cosa, Salamanca. Que Perón no representa los verdaderos intereses de la clase obrera. Que la clase obrera argentina tiene un líder y una ideología burguesa. “Bueno, mirá, escúchame bien”. Entonces Cooke dijo; “Me cago en Perón, Salamanca”. Agarro de nuevo su vaso, lo golpeo contra la mesa dos o tres veces y dijo; más vino aquí, miro fijamente a Salamanca y dijo, “No se si he sido claro, compañero”. Salamanca se adueñó de la damajuana y se sirvió vino. No bebió, pero lanzo una risa inesperada y sonora, todos reímos con él. Salamanca dijo; “nosotros también gordo, nos cagamos en Perón”. Y luego, cuando se hubieron sosegados nuestras risas, añadió, “parece que estamos más de acuerdo de lo que creíamos”, lo cual no fue aceptado por Cooke, ya que dijo; “No compañero. No estamos de acuerdo. Porque ustedes se cagan en Perón de una manera y yo y los peronistas como yo de otra. Porque, para ustedes compañeros cagarse en Perón es quedarse afuera. Afuera de Perón y de la identidad política del proletariado. Mientras que para nosotros, cagarnos en Perón, es rechazar la obsecuencia y la adulonería de los burócratas del peronismo. Para nosotros, Salamanca, para mí y los peronistas revolucionarios, cagarnos en Perón es crearles hechos políticos a Perón, aun al margen de su voluntad o del que sea su propio proyecto. Para nosotros, Salamanca, para mí y para los peronistas como yo, para los peronistas revolucionarios, cagarnos en Perón es creer y saber que el peronismo es más que Perón. Y cuando Cooke hubo dicho esto, el silencio, allí, en la casa de los mecánicos, otra vez, podía cortarse de un tajo. Y entonces Salamanca tajeó el silencio porque dijo; “Mira, gordo, aunque vos te cagues en Perón de una manera y nosotros de otra, yo sé que estamos en la misma trinchera”. Hizo una breve pausa y añadió; “En el mismo lado de la lucha, compañero”. Entonces alguien tajeó definitivamente el silencio y gritó; ¡viva el compañero Cooke! Y otro gritó ¡viva el peronismo revolucionario! El negro Rufino que no era salamanca, se trepo a una silla, elevo su brazo, cerro su puño, lo hizo girar vertiginosamente y con toda su alma gritó ¡viva Perón, carajo!

Extracto de la novela “la astucia de la razón” de JOSE PABLO FEINMANN

lunes, 6 de octubre de 2008

LOS DUEÑOS Y LOS GERENTES

La renovación total de la vida política argentina es una necesidad nacional y un reclamo colectivo. Estamos en el marasmo del viejo sistema de renta y financiero, que se pudre de a poco, y cada día vemos un nuevo signo de su descomposición. Querellas pequeñas, saltimbanquis que legislan, decretan y juzgan; asuntos del estado convertidos en negocio. Frente a esta epidemia apareció un reclamo obvio, que se vayan todos, que se evapore el personal político. Sin embargo, el saludable reemplazo de los grupos políticos dominantes no es suficiente; se enfrenta también y sobre todo, un problema de estructura. Porque si la estructura permanece, vendrán otros gerentes para hacer lo mismo. El “que se vayan todos” obedece a un principio de salud mental, no ver las mismas caras, pero adolece de una insuficiencia básica, porque los que se irían son los gerentes, no los dueños.
Distingamos, como ya lo señalamos, el país esta manejado por sus dueños; los bancos, las empresas privatizadas, los concesionarios de los servicios públicos, los que captan la renta de los recursos naturales, el fondo monetario internacional, Estados Unidos. Ellos son los que mandan. Los gerentes son los que deciden en los tres poderes formal-ejecutivo, legislativo, judicial- del estado maltrecho que tenemos, pero por definición obedecen a sus patrones.
Estos gerentes gobiernan sobre la base de la alienación de la independencia en el plano internacional y sólo son los ejecutores de la voluntad de los dueños. En cuanto a la soberanía popular, los partidos políticos grandes que deberían representarlas sólo son sobrevivientes estropeados de grandes frustraciones.
El discurso que limita el problema a la ética en término de personas; “pongamos gente honesta que todo mejora”. No es así, porque la corrupción no es el efecto perverso de un modelo, sino la instancia política necesaria para su reproducción en el tiempo. No se trata de poner gerentes éticos al frente del saqueo, sino de echar a los dueños. La corrupción grande es la de los dueños, los gerentes en complicidad, hicieron lo suyo, pero el pillaje mayor esta en los negocios de los dueños.
¿Cómo sacarles el poder a los dueños de la argentina? Primero, no hay que permitir que continúen con el vaciamiento; segundo, recuperar para la nación todo lo que se pueda; y tercero, echarlos. Todo ello con la ley en la mano lo que supone el Poder político necesario para aplicarla.

Alfredo Eric y Eric Calcagno “derrumbe neoliberal y proyecto nacional”

Integración cultural y globalización

Bien sabemos hoy que el estado ha dejado de ser soberano, sobre todo en el mundo llamado periférico. Y no tanto ya por imposiciones de otros estados, sino por las corporaciones transnacionales que operan en su territorio y los organismos internacionales de crédito, con los que ha contraído agobiantes compromisos. Es tan alto su grado de dependencia, que esta prácticamente incapacitado para atender en forma prioritaria los intereses más legítimos y las necesidades más urgentes de sus ciudadanos, lo que son cada vez más expoliados por un sistema de creciente perversidad, que excluye a las grandes mayorías de los mismos sueños de consumo y bienestar que tanto se propician por medio de la publicidad y otras vías. Ese viejo estado al que confiamos la salud, la educación, la cultura la seguridad social, y física de los ciudadanos, se ha convertido en un aparato casi inútil, hasta corrupto y asesino, que remata sin remordimiento de conciencia un patrimonio obtenido por el esfuerzo de varias generaciones y se endeuda de un modo inrresponsable,con tal de atraer o no sobresaltar a los temerosos capitales financieros que vuelan como golondrinas en primavera buscando un sitio donde anidar algunos meses, en vez de privilegiar a los pequeños productores que en países como argentina contratan alrededor del 90% de la mano de obra.
Hoy para cumplir malamente las funciones que le encomendó, el estado tiene que buscar auspicio, hasta los letreros que designan el nombre de las calles son colocados por las empresas multinacionales, las que pagan así con estos gestos humillantes, por lo ostensibles, las cuantiosas prebendas recibidas.
Dicho afán de cumplir a rajatabla con los crecientes compromisos con el exterior y de pagar el costo de los onerosos modelos y tecnología que se importan, nos ha sumido en una descivilización que se nos presenta no obstante como civilizatoria y racional, y que se ha convertido a los shopping center en las ágoras de la época, donde una clase política sin ideas ni causas reales juegan a tenerlas, mientras brinda, con el beneplácito de los “intelectuales” de la pantalla chica y el patrocinio de los grupos monopólicos, por el tan ansiado fin de la historia y de las utopías.
Por cierto, no empaña esta fiesta, la destrucción sistemática de las economías regionales, la creciente recesión que produce el ajuste perpetuo y la desocupación estructural, que sumerge en la mendicidad y el nihilismo a un considerable sector de la población. ¿Cómo hablarle de cultura y de futuro a quien se ve privado del derecho del trabajo y a tener con que alimentar a sus hijos?

ADOLFO COLOMBRES, América como civilización emergente

jueves, 2 de octubre de 2008

ME LLAMO JORGE CEDRÓN


Me llamo Jorge Cedrón, soy argentino, vivo de hacer cine. Nací en Mar del Plata, Argentina, en 1942. Milité en el gremio de la construcción en esa ciudad, y después en Buenos Aires.
Me calenté con el cine viendo las películas de la mejor época de Torre Nilsson, La casa del ángel (1957), Fin de fiesta (1960)... Cuando vivía en Mar del Plata me parecía que Torre Nilsson era una especie de Jesucristo."
(...)
"En el 63 me fui del país, estuve viajando por ahí y llegué a Brasil. En ese momento se estaba filmando muy bien y pude ver eso de cerca. Estaban Pereira Dos Santos, Pedro Andrade, Glauber Rocha, Ruy Guerra, un montón de los que después fueron grandes directores. En 1965 estaba de vuelta en Buenos Aires y no sé cómo perdí el tiempo hasta 1967 cuando hice mi segundo corto, El otro oficio, que en realidad fue un mediometraje."
(...)
"A mí me había llamado mucho la atención Operación Masacre, el libro de Rodolfo Walsh sobre los fusilamientos que liquidaron el levantamiento peronista de junio de 1956. Además de ser un testimonio excepcional y estar escrito con una gran elegancia, tenía que ver conmigo: a sus personajes los conocí desde muy chico, esas estaciones -Boulogne, Florida, toda esa zona- las conocí; por allí repartí sifones con un tío. Conocí el aspecto humano, conocí su modo de vida, siempre me interesó. Pero yo no conocía el aspecto político de esa gente y eso lo aprendí filmando la película. A ver si me explico. El propósito de hacer Operación Masacre fue, primero, entender yo mismo qué era el peronismo y luego entender en profundidad el significado del movimiento y de la lucha de clases. Aprendí mucho con la película. A veces me encontraba con paredes que no podía saltar, por falta de conocimiento. Pero esto fue un estímulo para aprender.
Empezamos a trabajar el libro con Rodolfo Walsh, conocí a los sobrevivientes de los fusilamientos dieciocho años después. Todo el grupo de actores y técnicos participó de la investigación previa. Esa tarea se convirtió, así, en la interpretación de un hecho político. Entre todos, incluso con los que no eran peronistas, llegamos a una conclusión general. Lo que en realidad había sucedido era, fundamentalmente, una lucha entre pobres y ricos. No es casual que los fusilados hayan sido obreros ni es casual que los hayan fusilado en un basural. Ahí lo que se planteó fue una zona muy álgida de la lucha de clases. Eso es claro, y a partir de ahí fuimos encontrando el hilo político de la película. Cuando la empezamos a hacer estaba la dictadura y a nadie se le ocurría que vendrían las elecciones, que Cámpora sería presidente, que volvería Perón. La hicimos en color y en 35 mm (con lo que me pagaron para hacer Por los senderos..) porque en ese momento pensé que sería un aporte para la película y porque nos daba la posibilidad de venderla fuera del país. Pero dentro, sólo pensábamos pasarla fuera de los circuitos comerciales. La idea era realizar un trabajo de base, que se logró plenamente, proyectándola en forma intensa en barrios y villas. Así la vieron cerca de sesenta mil personas y no cobramos un peso para nosotros. Por eso, el hecho de venderla afuera nos iba a permitir seguir filmando. Las escenas de los basurales se hicieron durante veinte noches, en los fondos de la quinta de unos amigos. Las armas, los uniformes, los carros de asalto los conseguí tomando whisky con el general Sánchez de Bustamante. Todo significó un trabajo arduo, en condiciones adversas, con todo lo que implica hacer un film a escondidas, reconstruir setenta escenarios, convocar a muchas personas. Trabajamos en cooperativa, nadie cobró nada. Para todos nosotros fue un trabajo político. Venían los canas y veían a los actores famosos, Norma Aleandro, Carlos Carella, Walter Vidarte, y para ellos era como" si uno se encontrara con Carlitos Gardel. Nos preguntaban: "¿Qué andan haciendo, muchachos?'. Y les decíamos: "Una película de publicidad...". Esos actores se han jugado, comprendieron que el laburo que hacen para vivir no sirve para iluminar el costado oscuro de la realidad."

Tomado de la entrevista publicada en: Me llamo Jorge Cedrón

Irene, Rosario, Santa Fe, Argentina
Estar atenta a lo que pasa en el mundo es parte de estar viva.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Haroldo Conti


Haroldo Conti nació en Chacabuco, Provincia de Buenos Aires el 25 de mayo de 1925. Fue maestro rural, actor, director teatral aficionado, seminarista, empresario de transportes, piloto civil, profesor de filosofía. Estuvo tambien vinculado a la actividad cinematográfica como guionista, y en calidad de tal trabajó en La muerte de Sebastián Arache, un film de Nicolas Sarquis. Su novela Alrededor de la jaula recibió en 1966 el premio del concurso hispanoamericano convocado por la Universidad de Veracruz, y fue más tarde llevada al cine por Sergio Renán con el nombre de Crecer de golpe . Recibió también el Premio de la Casa de las Américas por Mascaró, el cazador americano , el premio de la revista Life , Fabril Editora y el municipal de la Ciudad de Buenos Aires. Su obra narrativa, nutrida en sus tan disímiles experiencias, posee una rara densidad descriptiva que por momentos se torna casi lírica, y un manejo poco usual del mundo de los afectos simples, que elude todo sentimentalismo fácil. Fue secuestrado en 1976 por la dictadura militar y hasta el día de hoy permanece en la lista de desaparecidos.

CARTA DE HAROLDO CONTI A ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR

2 de enero de 1976

Roberto, hermano: Espero que esta carta llegue a tus manos en alguna forma y que algunos meses después llegue a las mías tu respuesta. Es increíble cómo la distancia nos separa. Este año que pasó casi no hemos tenido señales de vida de la Casa, salvo las formales. Yo sé que ustedes nos piensan más de una vez y esa idea nos sostiene. Nosotros los pensamos casi a diario y necesitamos repetirnos constantemente que Cuba está ahí, en nuestra misma América, y que hay una porción de tierra liberada y ahí están nuestros hermanos. Me dijo Marta que le dijo Gustavo Hernández, de la embajada, que según una carta de Beba yo daba por sentado que este año iba a La Habana. No sé de dónde salió eso pero juro que jamás se me cruzó por la cabeza. Para mí lo que decidan los compañeros está siempre bien porque se hace de acuerdo a los intereses de la Revolución. Así trabajamos aquí noche y día y esto nos salva del individualismo y las decisiones personales tan funestas a menudo. Por otra parte mi mayor alegría es que viaje a allí gente nueva para que eso se conozca cada vez más. Sé lo bien que le hace a los compañeros y ojalá que pudiesen ir todos. Muchos se lo merecen y lo necesitan más que yo, inclusive para salvar sus vidas. Quiero que esto quede claro. En cuanto a la situación aquí, las cosas marchan de mal en peor. Me acaba de informar muy confidencialmente [...] [un amigo] militar, que se espera un golpe sangriento para marzo. Inclusive los servicios de inteligencia calculan una cuota de 30 mil muertos. Esto coincide con las apreciacioncs de nuestros compañeros que evalúan la situación constantemente. Desde el punto de vista de la lucha revolucionaria el aumento de nuestras fuerzas es notable y la preparación magnífica. Ellos lo saben. Calculamos que los que van a sufrir el golpe serán los compañeros de superficie, los niveles medios que se mueven a dos aguas. Nosotros ya nos hemos mudado de casa, por imposición de los compañeros, pero eso no será suficiente. En este mismo momento las Fuerzas Armadas están haciendo un operativo rastrillo a pocas cuadras de aquí. Por otra parte nuestra casa, por lo amplia y desapercibida, sirve a menudo de refugio a compañeros que están con problemas. Ahora mismo habita aquí la hermana de un compañero que cayó los otros días en el ataque al Batallón 601 y hasta hace poco vivía uno de los muchachos del Libre Teatro Libre que huyó de Córdoba después de haber caído su departamento en un allanamiento que observó desde la calle, por suerte. Mi Sra, a pesar de su avanzado estado de gravidez, cumple una tarea agotadora de asistencia y atención por caídos y presos. Hay caídos a diario y esa gente necesita atención, mover a medio mundo para ubicarlos y luego que no los maten. Recién nos enteramos que una caída se salvará con 15 millones de pesos como coima y ayer tuvimos noticias de un compañero de Crisis que desapareció hace 15 días. Está vivo, aunque desecho. Bueno. Otra cosa, para no alargarme demasiado, hermano. Mascaró está prácticamente agotado. Tuvo gran éxito de lectores pero los diarios y revistas no hablan de él por razones políticas. Soy una especie de contagioso. Sé de algunos órganos donde hubo órdenes expresas de ignorarme. Es curioso recibir notas desde el exterior y no tener una sola en mi país. A propósito, me sería de utilidad recibir cuanto recorte haya de la Habana. Crisis reproduce lo que puede y se proyecta una campaña con ese material para la reedición en marzo. A propósito de Crisis, que se vende muy bien y es lo único que sobrevive, Federico Vogelius, su director propietario, piensa realizar para marzo una gira por latinoamérica. Naturalmente quisiera entrar en Cuba y establecer relaciones con la Casa para ediciones, etc. Si bien es un hombre rico, es progresista y ayuda mucho. Se puede contar con él ampliamente. No hace todo esto por dinero sino que le interesa apoyar toda actividad cultural. Me pide que vea si se puede arreglar su viaje a través de la Casa. Creo que importa. Para terminar. Sudamericana saca un libro con colaboraciones de todo el mundo (Cortázar, García Márquez, etc.) cuyos beneficios serán dedicados a los presos políticos. Se vería con agrado y me piden que te pida una colaboración tuya (poesía, relato, lo que sea) y de ser posible la de algún otro notable (Guillén, Carpentier, etc.).
Te abraza
Haroldo
Extraída del libro "Fervor de la Argentina" de Roberto Fernández Retamar. © 1993, Ediciones del Sol, Buenos Aires, Argentina

lunes, 29 de septiembre de 2008

LA UNIVERSIDAD POPULAR

La universidad, así como el país, funciona y se rige por un sistema político .la democracia burguesa le sirve al capitalismo dependiente y al imperialismo, como la falsa democracia de la universidad a su destrucción.
“La izquierda universitaria” parece estar conforme con tener en potencia, asegurada la repartija de dos o tres secretarias menores, de cuya actividad nadie se entera hasta la siguiente elección.
Por suerte en ninguno de los dos casos el sistema político de este sistema decadente logra contener la bronca, de los que lo enfrentamos, los trabajadores y los desocupados de todo el país tienen que cortar las rutas para poder sobrevivir, como los estudiantes luchar contra quien sea para poder estudiar.
Para esto los estudiantes deben dotarse de las herramientas políticas necesarias, como centros de estudiantes combativos, que no actúe como sucursal de un partido en la facultad, que se plantee como sus problemas principales, el estudiante y la nación que contiene a este, que trabaje para juntar a los que quieren luchar de verdad en defensa de la educación publica y por una universidad al servicio del pueblo. Cuando se dice universidad publica no se refiere al estado actual de la misma, si no de defenderla de los ataques de los grupos monopólicos ya sea de dinero como también de clase, que quieren convertirla en un supermercado del conocimiento con mano de obra barata y hecha a la medida de sus intereses, o aquellos que la usurpan como único reducto de poder. Pero a esta universidad publica hay que defenderla hoy, para poder revolucionarla mañana, porque una universidad al servicio del pueblo, solo, será posible en el marco de una revolución popular que destruya desde sus cimientos este criminal sistema explotador y sus planes funcionales de educación. Para ello es necesario mostrarle al pueblo que la universidad y el conocimiento pueden servirles, ya que nadie defiende algo que no conoce o no le sirve. Tenemos que replantearnos como superamos el mero asistencialismo alimentario, y como encontrar la trinchera que nos una al pueblo trabajador y hacer de su lucha, la nuestra, y saber reconocer que estamos ante un mismo enemigo, que es el mismo que nos quiere expulsar a nosotros y a ellos le coarta la posibilidad de acceder.
La unidad obrero –estudiantil no es solo pintar un cartelito en solidaridad con un conflicto gremial, es además poner nuestras dos arma fundamentales, la fuerza y el conocimiento al servicio de la lucha popular, que es nuestra lucha.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Ricardo Carpani



Ricardo Carpani nace en la provincia de Buenos Aires, en la localidad de Tigre, el 11 de febrero de 1930. Desciende, como tantos otros argentinos, de inmigrantes de la comunidad piamontesa y francesa que arriban al país en la segunda mitad del siglo XIX. Su infancia transcurrió en Capilla del Señor, provincia de Buenos Aires. Para 1936 su familia se trasladó a Buenos Aires, donde terminó sus estudios secundarios en el colegio Rivadavia. Comenzó los estudios de abogacía que, a poco de andar, abandona para partir a París. Con 20 años, en la Ciudad de las Luces, se gana la vida como modelo en la Academia de Artes de la Grande Chaumiere. En París comienza a dibujar y pintar y conoce, entre otros a Kenneth Kemble, Leopoldo Presas y Damián Bayon. En 1952 regresa a Buenos Aires y comienza sus estudios en el taller del maestro Emilio Pettorutti. Según Rafael Squirru, así pasará "un año de formación que lo marcó para el resto de su existencia". En 1957 expone por primera vez en la Asociación Estímulo de Bellas Artes. Realiza murales en la galería Huemul, el de "Mosona con YPF” y diversas muestras. Junto con otros artistas fundan el movimiento "Espartaco". Su inquietud por lo social y su compromiso con las clases populares, se reflejan en una obra donde predominan el tema de los desocupados, de los trabajadores, de los humildes además de un arte que defiende lo nacional. En esta etapa se hallan obras como "Huelga", de 1958; un mural de 1961 para el Sindicato Obreros de la Alimentación que se llama "Trabajo. Solidaridad. Lucha"; "Conciencia", de 1974. Sus figuras son fuertes y sólidas y parecen "recortadas en piedras". En sus composiciones predominan la figura de hombres decididos, firmes. Un tema que desarrollará en esta línea será la ilustración del Martín Fierro, el poema épico por excelencia de la Argentina, un alegato por la causa del gaucho. En la década del 70 se radica en Madrid, donde lleva a cabo una intensa actividad plástica y recorre Europa, Estados Unidos y Cuba, México y Ecuador. Su artista más admirado, Miguel Angel, se refleja en su vocación por la forma del cuerpo humano. Un cuerpo con contextura fuerte, musculoso, centro de la imagen. Sus manos trabajadas y sus rostros dialogarán en expresión depotencia. La serie "Amantes" mostrará la conjunción de la pareja humana en abrazos sólidos, sensuales y envolventes. Con la reinstauración de la democracia en Argentina, Carpani vuelve a su país en 1984. Desarrolla una serie de retratos como los de Julio Cortázar, Rafael Alberto y Roberto Arlt. Comienza una serie de composiciones de la selva porteña donde se unen el arrabal, el tango y los cafés con el abundante paisaje tropical, con su vegetación y fieras salvajes. También desarrolla una serie de obras con el tema del Tango, algunas de las cuales serán parte de paneles del Show Tango Pasión, que recorrerá Europa. Expone, pinta y enseña en Argentina y viaja por el mundo. Muere en Buenos Aires en 1997. Es uno de los grandes artistas plásticos de Argentina de toda su historia.